jueves, 19 de noviembre de 2009

IMPERFECCIONES AJENAS.

Cuando te mires en mi espejo
contemplaras bien tu retrato.
Si me das algún consejo,
procura que sea barato,
ya que al mirar mi reflejo
con los tuyos me delato.

¿Buscas la hastía codicia
que hay en mi corazón?
Pues veras que tu avaricia
no encuentra la solución
del presente que te asfixia.
¡Y no me des la razón!

¿Quieres ver de mi cultura
los defectos en la poesía?
Y en cambio no ves la altura
que alcanza tu fantasía.
Lo mío, siendo locura
convierte la noche en día.

No tires nunca una piedra
sin medir bien la distancia,
porque hay amargas yedras
que confunden la ignorancia.
Tal vez sin querer tú hierras
al restarme la fragancia.

"¿Cuántos veremos la paja
en ojos del semejante
y en su mente la amortaja?"
Sin buscar lo deflagraste
que a tu pecho le relaja
y, hasta me llamas tunante.

Yo no puedo comprender
del hombre ciertos eventos,
cuando alardea de saber
con su frágil pensamiento.
Tan sólo sé el componer
o al menos eso lo intento.

Por lo cual quiero inventar
con mis sueños a una criatura
que me llegue a tolerar
mi deficiente cultura.
¡Siempre que sea capaz
de exhibir cierta dulzura!
Creo que puedo aportar
lo que navega en mi mente
y lo intento trasladar
a aquella sencilla gente
que se contenta al nadar
sobre espejo transparente.

No quiero herir con destellos
de mis estridentes labios,
aquellos romances bellos
que sembraron hombres sabios.
Yo siempre, me apoyé en ellos,
porque me son necesarios.

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