lunes, 4 de junio de 2018

CUANDO INTENTO DESPERTAR.


     
 Cuando intento despertar
      de la fronteras del delirio,
      donde yacen las hormigas
      de los herrumbres vientos.

      Me interno sin poder negarme
      en los abismos lucidos del cantar
       y en las aristas  cristalinas,
      que arañan las espadañas del olvido.

      En ese sueño que salpica la amargura,
      voy danzando con el juego de la noche,
      el pavoroso espacio de la pluma,
      el que me traslada a las sombras fantasmales,

      a esa cumbre, cubierta de locura
      y con muñecas de trapo sin oídos,
      sin ojos y sin semblante;
      esas que duermen en el jergón  de los sueños
      y parecen como un río deslizándose a la mar.

      Cuando las sombras embriagadas
      con el filo de sus garfios,
      arañan el costado de este alma
      y hieren lo más escondido del pecho,
      con la daga amarilla de la muerte.

      En el centro de la mente esta clavado
      el sonar de un hastío estradivario
      y no sé si mi sueño fue durmiendo
      o si despierto lo he soñado.

      Son sueños que están despiertos
      y taladran las amenas del corazón
      que cabalgan en los adentros
      de un alma con ilusión.
                    *

jueves, 10 de mayo de 2018

ES MÁS QUE EL CALOR DEL SOL..


 
Siento mi alma impregnada
de un fuego mayor que el Sol
Yo creo que es la mirado
de los ojos del creador.   

Es igual que una cascada
de manantiales de amor
que traspasa la ensenada             
del pecho y me da calor.

Un calor desmesurado
que se va encendiendo en mí,
como un cielo iluminado
de antorchas de oro y marfil.

Y hasta lloro de alegría
sin saber por qué razón,
la luz de la fantasía
me  inunda hasta el corazón.  .

A veces llego a creer
que en mi pecho viven dos,
fundidos en el propio ser
y uno grita a viva voz.

-¿Por qué, el poeta se pierde
en páramos de ambrosías?
Mientras el doble es el rebelde
que se ríe de las poesías.
                
Y entonces siento una voz
en  los adentros de mí,
que me la susurra Dios,
El que me inspira a escribir,

aquellas huellas que el viento
me dejaron cicatriz,
muy dentro del pensamiento,
las que apenas sé decir

cuando no siento el calor
del fuego de aquella llama,

          ¿es porque el Gran Creador,     
no está dentro de mi alma?

Y sin Él, no sé hacer nada.
Nada que pueda servir,
para atraer la mirada
de quien me intente seguir. 

 Pero el fuego de aquel sol     
que ilumina mi ventana;
sin duda que es resplandor
que Él me da cada mañana           
para inundarme de amor,    
con fuego de su mirada.         
           *

jueves, 3 de mayo de 2018

EL PENSAMIENTO SIN MENTE.

 

        DEL NIÑO QUE NO NACIÓ.
                          *
        Un pensamiento extendido
        entre los cielos y la mar.
        ¿Dónde estás, amor perdido?           
        –Me hallo en otro lugar
        en los brazos del olvido.
 
                                        Recuerda que no he nacido,
        Ni estuve nunca en el mar,
        ni nadie me ha conocido.
        Porque yo no puedo andar.
        Recordar que nunca he sido
        de éste mundo terrenal.
        Sólo soy sombra de nada,
        vagando en el espacio sideral,
        como una luz apagada
        que jamás será fanal.

        Sólo soy un pensamiento
        sin mente donde aparcar.
        Tal vez, mi cuerpo sea el viento
        de un sueño sin despertar
        que nace después de muerto.

        Vuelo sin alas en los cielos
        y nada puedo tocar.
        Soy garañón de luceros
        que nadie puede domar.
 
        Tan sólo me da consuelo
        algún poeta al hablar,
        y en ocasiones un trovero;
        ambos, me ponen el disfraz
        que tejen en su tintero.
 
                                        Las amarguras y el dolor      
        a aquellos les pregunté.
        ¿Qué forma tienen y color?
        –Para ti, inexistente;
        no ha nacido aún la voz
        que pueda serte coherente                                            –No quiero ser pensamiento
        sin labios para expresar
        ni formar parte del viento
        con mi estado incorporal.
        Quiero sentir desaliento
        aunque me arañe al llorar.
        Quiero sentir el amor
        y el dolor al despertar.
        Porque un alma sin dolor
        no puede morir o soñar.

        No quiero ser pensamiento
        sin poder nada aportar.
        Aunque sea un vivo muerto
        quiero sufrir y llorar
        y no de un grey sin aliento.

        Quiero pensar describiendo
        la bravura de la mar.
        Quiero soñar, durmiendo
        aunque no vea el despertar,
        porque ya me esté muriendo.

        Quiero reír, cantar y llorar
        al formar parte del tiempo,
        donde se pueda opinar
        el deseo de algún cuerpo
        de rosales o de azahar.

        Como brillo del coral,
        deseo conservar la sombra        
        y un sentimiento de paz
        donde el trino de una alondra
        le pueda un día escuchar,    
 
                                        Quiero cuando sea mayo
        que me puedan enterrar.
        Como el que planta una flor;
        y allí volvería a soñar
        la dulzura del amor.
                 *

martes, 17 de abril de 2018

FUEGO DEL CORAZON


 
ES MAS QUE EL CALOR DEL SOL               
                *
Siento mi alma impregnada
de un fuego mayor que el sol.
Yo creo que es la mirada
de los ojos del Creador.     
 
Es igual que una cascada
de manantiales de amor,
que traspasa la ensenada                   
del pecho y me da calor.

Un calor desmesurado
y que va encendiendo en mí,
como un cielo iluminado
de antorchas, oro y marfil

y hasta lloro de alegría
sin saber por qué razón,
la luz de mi fantasía
me  inunda, el corazón        .

A veces llego a creer
que en mi pecho viven dos,
fundidos en mi propio ser
y uno grita a viva voz.

-¿Por qué, el poeta se pierde
en páramos de ambrosía?
Mientras el doble rebelde
se mofa de mi poesía.               

Y entonces siento una voz
en  los adentro de mí,
que me la susurra Dios
cuando me inspira a escribir.
 
Aquellas huellas que el viento
me dejaron cicatriz,
dentro de mi pensamiento
y que apenas sé decir.
 
Cuando no siento el calor
del fuego de aquella llama,
 es por que el Gran Creador,
no está dentro de mi alma

y sin Él, no sé hacer nada.
Nada que pueda servir,
para atraer la mirada
de quien me intente seguir.

Pero el fuego de aquel sol     
que ilumina mi ventana.
Sin duda que es resplandor
que Él me da cada mañana           
para inundarme de amor,          
con sus palabras calladas.
           *

lunes, 9 de abril de 2018

MEGUSTARIA SER UN NIÑO.



Señor, quiero abrir de par en par
el rincón y fortaleza
donde Tú siembras  amor,
la esperanza sin tristeza.
Y lo que es más, ser hijo Tuyo,
sin merecer tal favor.

Me gustaría ser un niño
para  jugar entre los dos
con montañas de cariño
y  muñecas de cartón:
 
y entregársela a los niños
que afluyeran como flor,
más allá de las murallas
de las sombras del dolor.

Y luego, decirte, gracias,
por brindarme la ocasión
de ofrecerle sin reservas
a Nuestra Madre, ¡Señor! 

Sé que mi  puerta ya esta abierta
para que el  soplo de Dios,
al que nunca le di paso
entrará en mi corazón
y sí nunca te hice caso
fue por el gran temor
a qué un día me quitaras
mi cómoda situación.
                                          *
           

viernes, 2 de marzo de 2018

QUISE ENCONTRAR EN LA FRÍA…

                

Quise encontrar el la fría estela del silencio
algo que creo que no existió
y sí existió, ya no recuerdo su nombre.
Sólo me llega a la memoria
aquella loza que mis ojos no pueden taladra.

No la pueden perforar
porque el escudo que custodia aquel silencio
es un estruendo sepulcral
que sepultan las miradas de los ojos,
para que no puedas mirar,
aquellos ojos azules que vieron las estrellas,
los labios que sellaron  nuestro amor,
las manos que estrecharon este pecho
que hoy se parte en dos mitad por el dolor
de tantos eventos maltrechos.

Y en cambio no recuerdo sí exististe
o en los sueños fuiste una ilusión
que al despertarme  de ellos,
sólo escucho el estruendo de tu voz,
y el estampido desgarrado del silencio.

Y el supuesto llanto de una alondra
que se empeña en volver a despertar,
lo que sé, que no existió en la memoria.
Sí algún día esa sombra se extinguiera
y mis sueños se volvieran realidad,

te aseguro que las fauces de la muerte,
para mí sería, como un nuevo comenzar,
desprendido de sus brazos como un puente
para unirnos a los dos en el más allá,
donde el sueño, ya no es un sueño,

si no una bella  realidad.
Y eso para mí, tan sólo tiene un nombre,
el que he de bordar con oro en las estrellas.
Es muy simple, si se pintará en el Cielo,
al conjugarle es el verdadero amor
que al simplificarlo es ¡Aún te quiero!
                         *

viernes, 23 de febrero de 2018

UN DESTELLO EVANGELICO.

        

        Iº de Reyes de 19. 9. 13
        Del profeta Ezequiel.
        buscando a Dios;
        equiparable a un momento
        actual.
                -
        Quise encontrar en el viento
        y entre las olas del mar
        a Dios con el pensamiento,
        y tan sólo pude hallar
        el tronar del elemento,
        y Dios no estaba detrás.

        Y entonces dije: ¡en el fuego
        tal vez le pueda encontrar!
        ¡que amargor que senti luego
        por no saberle buscar!
        Comprendí que estaba ciego.
        ¡Ciego, sin saber mirar!

        Dios se acuna en el alma
        de transparente cristal
        y siempre que alguien le llama
        se deja acariciar
        como el jazmín o una dama,
        sin buscar la vanidad.

        Porque Dios está en las flores,
        en el rocío y el coral,
        está en los corazones
        fundido como el metal,
        fomentando los valores
        del hombre...
        con el dulzor del panal.

        Estará en las estrellas,
        en los ojos de mujer,
        entre la cosas más bellas,
        también en el amanecer.
        ¡Yo fui contemplando a aquellas
        y empecé a comprender!

        Desde entonces yó, a los vientos,
        como vientos les miré,
        ¡y a todos los elementos!
        y jamás a Dios busqué,
        porque Dios estaba dentro,
        dentro de mi propio ser.
                                               *