¡Oír estos gritos! Cuando hablo bajo,
porque son suspiros del alma
al cruzar en las almenas
de los lamentos, callados.
Escuchar mi voz de fuego
en el hielo de la noche,
que callan porque no pueden
con la pluma, clavar nada
en el filo de los pechos
que tatúan las voces blancas
que ennegrecen las montañas
de los suspiros del alma.
Ay, si las flores pensaran
o fuesen ostentosas,
Qué duda cave, que su vanidad,
salpicaría las murallas del silencio
que se derramó del vientre
de una sombra, sin nombre.
Entonces, ese grito tan siniestro
lo escucharía el corazón
como la brisa de un viento
que algún día acarició
el fondo del pensamiento
que vivió de una ilusión,
antes de sentirse muerto...
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jueves, 12 de mayo de 2011
sábado, 18 de julio de 2009
A LAS PUERTAS DEL HAMBRIENTO
A LAS PUERTAS DEL HAMBRIENTO.
*
Si el rico ya satisfecho
dice que es duro el buen pan.
En las manos del hambriento,
resulta un tanto normal.
Es como decirle al preso
que es triste la libertad
de aquél que goza del viento,
de las estrellas y la mar.
Y es porque el pensamiento
lo tiene en cautividad.
El viento pasa y se deja
del polvo en los cristales.
En cambio el hombre se aleja
dejándose sus caudales.
Sólo se va con su queja
de vivir como animales.
De ahí que él, se asemeja,
al lobo o los chacales.
*
Si el rico ya satisfecho
dice que es duro el buen pan.
En las manos del hambriento,
resulta un tanto normal.
Es como decirle al preso
que es triste la libertad
de aquél que goza del viento,
de las estrellas y la mar.
Y es porque el pensamiento
lo tiene en cautividad.
El viento pasa y se deja
del polvo en los cristales.
En cambio el hombre se aleja
dejándose sus caudales.
Sólo se va con su queja
de vivir como animales.
De ahí que él, se asemeja,
al lobo o los chacales.
jueves, 11 de junio de 2009
LLAMANDO AL MÁS ALLÁ
Dios mío, sigo sin comprender,
¡no entiendo nada!
Que un niño para comer,
tenga que competir con los cerdos
de ignominias en muladares;
buscando en los estercoleros
en basuras putrefactas.
Qué pena tiene que ser
para Tu pecho, Dios mío,
ver los niños perecer
muertos de hambre y de frío.
¿Por qué el hombre del poder
anda en contiendas perdido?
Tengo hambre, Señor.
Hambre de enamorarme
y de compartir el dolor.
Hambre de saber yo darme
a los demás con amor,
sin tener que preocuparme
donde se seca mi flor.
Cuando el hombre tenga sed
de compartir la dulzura,
la riqueza y el poder,
el dolor y la amargura.
Entonces el hombre será
coronado en las alturas.
No crecerán más basuras,
ni niños en los muladares.
No harán falta sepulturas,
ni de rodillas andar
mendigando las criaturas
duros mendrugos de pan.
Sobrarán los muladares
y las hambrientas sepulturas.
Todos seremos iguales,
lo mismo que en las alturas,
donde correrán zagales
haciendo sus travesuras.
¡no entiendo nada!
Que un niño para comer,
tenga que competir con los cerdos
de ignominias en muladares;
buscando en los estercoleros
en basuras putrefactas.
Qué pena tiene que ser
para Tu pecho, Dios mío,
ver los niños perecer
muertos de hambre y de frío.
¿Por qué el hombre del poder
anda en contiendas perdido?
Tengo hambre, Señor.
Hambre de enamorarme
y de compartir el dolor.
Hambre de saber yo darme
a los demás con amor,
sin tener que preocuparme
donde se seca mi flor.
Cuando el hombre tenga sed
de compartir la dulzura,
la riqueza y el poder,
el dolor y la amargura.
Entonces el hombre será
coronado en las alturas.
No crecerán más basuras,
ni niños en los muladares.
No harán falta sepulturas,
ni de rodillas andar
mendigando las criaturas
duros mendrugos de pan.
Sobrarán los muladares
y las hambrientas sepulturas.
Todos seremos iguales,
lo mismo que en las alturas,
donde correrán zagales
haciendo sus travesuras.
viernes, 5 de junio de 2009
MI MAYOR ENEMIGO...
Con mi mayor enemigo
tengo que vivir así,
y tiene que ir conmigo
desde el principio hasta el fin
haciéndo de mí un mendigo.
Como una sombra tupida
te acabo de descubrir.
Vas jugando con mi vida
en este ir y venir
y el alma tengo perdida.
Él usa mi corazón,
lo cual me preocupa tanto
por no tener la razón.
Va matando al hombre santo
cuando tiene la ocasión.
Aprovecha la ocasión
cuando yo nunca le viera.
Él provoca la explosión
para que salga la fiera
que burla a la razón.
Fiera que llevo escondida
dentro de mi corazón
que va nublando mi vida
sin dejar pasar el sol
a la llaga de esa herida.
En cada hombre hay dos seres
que si no tienen cuidado,
puedes perder los papeles
y sentirte atrapado
en las mallas de sus redes.
En mi ser el perdedor
se va jugando la suerte
con sus derechos y razón
y aveces luchan a muerte
perdiendo siempre los dos.
El bueno es inocente.
El malo un animal
y aveces se odian a muerte
sin encontrar el fanal
de la fibra de la mente.
Nunca paran de luchar.
El bueno es más valiente
y el osado el criminal;
el que siempre está pendiente
para provocar el mal.
Se aconsejan mutuamente,
se tratan de igual a igual.
Cuando se duerme el valiente
aparece el criminal
lo mismo que una serpiente.
Yo tengo que estar pendiente
porque el otro, es audaz.
Siempre le llevo en mi mente
desde el principio al final
porque me clava los dientes.
Cuando me juzgue la gente
¡sin ser capaz de acertar!
¿A quién juzgan, al valiente
o en enjuician al criminal
que siempre fue indiferente?
Voy pensando en los dos seres,
el bueno y el criminal.
Al que sabe sus deberes
y al otro que no es normal.
¿No será que no se quieren?
Cuando les veo, me pregunto.
¿Es que existe alguno más?
Mi propia mente no quiere
este enigma averiguar,
para no saber quien hiere.
O son un tal para cual
¿Por qué sí el yo, siempre vive
y existe el criminal,
cuál de ellos es el que escribe?
¿o existe un tercero más?
Al narrarle mi persona
hay principio sin final.
Si los desdoblo razonan,
unidos no son capaz
de darle a sus vida forma.
En mi mesa hay un retrato,
un Cristo y un santoral.
Son un altar en mi cuarto.
Medito en ese lugar
y de lo que veo, me espanto.
El malo escucha al valiente
sin atreverse a mirar.
Siempre van luchando a muerte
y no se pueden separar
de mi corazón y mente.
Y aquí me tienen a mí
sin saber donde empezar.
Si defiendo al inocente
me ataca el criminal.
Si agasajo la serpiente
me suelo perjudicar.
Creo que lo conveniente
es mantenerme neutral
y que nos juzgue la gente
si son capaces de tal.
tengo que vivir así,
y tiene que ir conmigo
desde el principio hasta el fin
haciéndo de mí un mendigo.
Como una sombra tupida
te acabo de descubrir.
Vas jugando con mi vida
en este ir y venir
y el alma tengo perdida.
Él usa mi corazón,
lo cual me preocupa tanto
por no tener la razón.
Va matando al hombre santo
cuando tiene la ocasión.
Aprovecha la ocasión
cuando yo nunca le viera.
Él provoca la explosión
para que salga la fiera
que burla a la razón.
Fiera que llevo escondida
dentro de mi corazón
que va nublando mi vida
sin dejar pasar el sol
a la llaga de esa herida.
En cada hombre hay dos seres
que si no tienen cuidado,
puedes perder los papeles
y sentirte atrapado
en las mallas de sus redes.
En mi ser el perdedor
se va jugando la suerte
con sus derechos y razón
y aveces luchan a muerte
perdiendo siempre los dos.
El bueno es inocente.
El malo un animal
y aveces se odian a muerte
sin encontrar el fanal
de la fibra de la mente.
Nunca paran de luchar.
El bueno es más valiente
y el osado el criminal;
el que siempre está pendiente
para provocar el mal.
Se aconsejan mutuamente,
se tratan de igual a igual.
Cuando se duerme el valiente
aparece el criminal
lo mismo que una serpiente.
Yo tengo que estar pendiente
porque el otro, es audaz.
Siempre le llevo en mi mente
desde el principio al final
porque me clava los dientes.
Cuando me juzgue la gente
¡sin ser capaz de acertar!
¿A quién juzgan, al valiente
o en enjuician al criminal
que siempre fue indiferente?
Voy pensando en los dos seres,
el bueno y el criminal.
Al que sabe sus deberes
y al otro que no es normal.
¿No será que no se quieren?
Cuando les veo, me pregunto.
¿Es que existe alguno más?
Mi propia mente no quiere
este enigma averiguar,
para no saber quien hiere.
O son un tal para cual
¿Por qué sí el yo, siempre vive
y existe el criminal,
cuál de ellos es el que escribe?
¿o existe un tercero más?
Al narrarle mi persona
hay principio sin final.
Si los desdoblo razonan,
unidos no son capaz
de darle a sus vida forma.
En mi mesa hay un retrato,
un Cristo y un santoral.
Son un altar en mi cuarto.
Medito en ese lugar
y de lo que veo, me espanto.
El malo escucha al valiente
sin atreverse a mirar.
Siempre van luchando a muerte
y no se pueden separar
de mi corazón y mente.
Y aquí me tienen a mí
sin saber donde empezar.
Si defiendo al inocente
me ataca el criminal.
Si agasajo la serpiente
me suelo perjudicar.
Creo que lo conveniente
es mantenerme neutral
y que nos juzgue la gente
si son capaces de tal.
martes, 2 de junio de 2009
ME ALIMENTO DE TUS OJOS.
ESTE POEMA ES COMO UNA FLOR
A LA QUE FUE MI ESPOSA.
Me alimento de tus ojos
y de tu rosada piel.
Bebo de tus labios rojos
la dulzura de la miel.
De tu fragancia recojo
tus destellos de mujer.
Voy besando las pisadas
donde tu anduviste ayer.
Voy leyendo tus miradas
una y una y otra vez
y de tus auras heladas
voy bebiéndome la hiel.
Como alcanzarte quisiera
en los páramos del cielo
y ponerte de bandera
en estrellas y luceros
para que el Mundo supiera,
lo mucho que a ti, te quiero.
Te llevaré mientras viva
gravada en mi pensamiento,
más allá del mas arriba
de las fronteras del tiempo
y cuando el cielo lo diga,
se extinguirá lo que siento.
Cuándo apenas ya sea brisas
de una quimera tu cuerpo,
brotarán de mis cenizas
de mi alma y pensamiento,
cascada de alegres risas
de mi amor y sentimiento.
A LA QUE FUE MI ESPOSA.
Me alimento de tus ojos
y de tu rosada piel.
Bebo de tus labios rojos
la dulzura de la miel.
De tu fragancia recojo
tus destellos de mujer.
Voy besando las pisadas
donde tu anduviste ayer.
Voy leyendo tus miradas
una y una y otra vez
y de tus auras heladas
voy bebiéndome la hiel.
Como alcanzarte quisiera
en los páramos del cielo
y ponerte de bandera
en estrellas y luceros
para que el Mundo supiera,
lo mucho que a ti, te quiero.
Te llevaré mientras viva
gravada en mi pensamiento,
más allá del mas arriba
de las fronteras del tiempo
y cuando el cielo lo diga,
se extinguirá lo que siento.
Cuándo apenas ya sea brisas
de una quimera tu cuerpo,
brotarán de mis cenizas
de mi alma y pensamiento,
cascada de alegres risas
de mi amor y sentimiento.
lunes, 1 de junio de 2009
¿CÓMO PODER VALORAR?
MENCIÓN ESPECIAL A LAS SOMBRAS
DEL DOLOR
-
¿Cómo poder valorar
algo de tal magnitud?
¿Cúmo poder abrazar
a esa invisible cruz?
Donde antes había un hogar,
de pronto la destrucción
convierte en un muladar
a toda una población.
Cuando se mira en la tierra
tanta luz, bondad y amor
y que las odiosas guerras
las deshacen con dolor.
El dolor de las estrellas,
de la mar y hasta del sol.
Fuentes de lágrimas bellas
y me atrevo a preguntar,
¿Dónde te guareces, Dios?
Yo no sé, a quien culpar
de esa horrenda destrucción,
si a las estrellas o el mar,
o a la mano del Creador.
¿Por qué no culpar al hombre
que va sembrando explosión?
Y la tierra se estremece
como un barco sin timón.
¿Por qué se ahoga mi hermano
en Turquía o Nicaragua,
o en otros orientes lejanos?
¿Es que los dioses, nos odian?
O es la codicia infernal
que siempre al hombre al devora?
¿Quién podría contestar
cuándo la tierra se enfada?
¿Quién podría remediar
tal destrucción desatada?
Preguntas, muchas preguntas
y todas sin contestar.
Porque el hombre siempre busca
el poder justificar
lo que a tantos nos asusta.
El hombre siempre se mata
con su invento de la guerra,
como si ya no bastará
con la furia de la tierra.
Qué vengan luces más claras
para iluminar las mentes,
haber si así terminaran
de matarse entre parientes.
¿Por qué se erigen en dioses
y van creando el dolor
los hombres a grandes voces?
¿Para superar a Dios?
Y hasta le hacemos culpable
de nuestra falta de amor,
cuando el propio responsable
es el hombre sin pudor.
DEL DOLOR
-
¿Cómo poder valorar
algo de tal magnitud?
¿Cúmo poder abrazar
a esa invisible cruz?
Donde antes había un hogar,
de pronto la destrucción
convierte en un muladar
a toda una población.
Cuando se mira en la tierra
tanta luz, bondad y amor
y que las odiosas guerras
las deshacen con dolor.
El dolor de las estrellas,
de la mar y hasta del sol.
Fuentes de lágrimas bellas
y me atrevo a preguntar,
¿Dónde te guareces, Dios?
Yo no sé, a quien culpar
de esa horrenda destrucción,
si a las estrellas o el mar,
o a la mano del Creador.
¿Por qué no culpar al hombre
que va sembrando explosión?
Y la tierra se estremece
como un barco sin timón.
¿Por qué se ahoga mi hermano
en Turquía o Nicaragua,
o en otros orientes lejanos?
¿Es que los dioses, nos odian?
O es la codicia infernal
que siempre al hombre al devora?
¿Quién podría contestar
cuándo la tierra se enfada?
¿Quién podría remediar
tal destrucción desatada?
Preguntas, muchas preguntas
y todas sin contestar.
Porque el hombre siempre busca
el poder justificar
lo que a tantos nos asusta.
El hombre siempre se mata
con su invento de la guerra,
como si ya no bastará
con la furia de la tierra.
Qué vengan luces más claras
para iluminar las mentes,
haber si así terminaran
de matarse entre parientes.
¿Por qué se erigen en dioses
y van creando el dolor
los hombres a grandes voces?
¿Para superar a Dios?
Y hasta le hacemos culpable
de nuestra falta de amor,
cuando el propio responsable
es el hombre sin pudor.
viernes, 29 de mayo de 2009
FUEGO DEL CORAZÓN.
ESTE POEMA SE ENCUENTRA EN EL
LIBRO LAS CONFESIONES DE MARU.
Sólo decirle a, mi amor:
–Si tú no hubieses nacido
sería el olvido mayor
que el Cielo habría cometido.
Mira si sería aberrante
que olor no tendrían las flores,
ni valores los brillantes
si tú no hubiese nacido.
Si tú no hubiese nacido
el amor, no existiría.
La vida sería una nube
sin rumbo en la soledad.
Sería un beso escondido
que nadie pondría encontrar.
Si tú no hubieses nacido
se secarían los mares
y los peces se ahogarían
dormidos en las montañas
de zafiros y corales;
donde la luz se acaricia
con el Febo al despertar.
¡Crepúsculos de rodillas
llorarían al preguntar!
¿Si tú no hubieses nacido
cómo se podría explicar
el color de las estrellas
o la sonrisa del mar,
si tú no hubieras nacido?
¡Ay! Si tú no hubieses nacido
mejor sería morir
o si quieres estar dormido
en el Olimpo hasta el fin.
Si tú no hubieses nacido
no sentiría el calor
de tu aliento en mis oídos,
ni tampoco de tus besos
el explosivo estallido
dentro de mi corazón,
si tu no hubieras nacido.
LIBRO LAS CONFESIONES DE MARU.
Sólo decirle a, mi amor:
–Si tú no hubieses nacido
sería el olvido mayor
que el Cielo habría cometido.
Mira si sería aberrante
que olor no tendrían las flores,
ni valores los brillantes
si tú no hubiese nacido.
Si tú no hubiese nacido
el amor, no existiría.
La vida sería una nube
sin rumbo en la soledad.
Sería un beso escondido
que nadie pondría encontrar.
Si tú no hubieses nacido
se secarían los mares
y los peces se ahogarían
dormidos en las montañas
de zafiros y corales;
donde la luz se acaricia
con el Febo al despertar.
¡Crepúsculos de rodillas
llorarían al preguntar!
¿Si tú no hubieses nacido
cómo se podría explicar
el color de las estrellas
o la sonrisa del mar,
si tú no hubieras nacido?
¡Ay! Si tú no hubieses nacido
mejor sería morir
o si quieres estar dormido
en el Olimpo hasta el fin.
Si tú no hubieses nacido
no sentiría el calor
de tu aliento en mis oídos,
ni tampoco de tus besos
el explosivo estallido
dentro de mi corazón,
si tu no hubieras nacido.
jueves, 28 de mayo de 2009
CONVENCIDO DE LA VERDAD
Yo sé que Él, es mi padre.
Todo lo que soy lo debo a Él.
No existe nada ni nadie
que me pueda hacer volver
a lo que fui de cobarde,
cuando no le quise ver.
Aquel día qué lo negué,
fue la mayor cobardía
que un ser pueda cometer.
Perdonó mí felonía
y aún no puedo comprender
el amor que Él, me tenía.
Quisiera volver a nacer
para hacer mi vida un sueño,
del que nunca desperté,
y que me sienta pequeño
que a nadie pueda ofender,
y mucho menos a Él.
Por lo cual intento hacer
de mi ser un hombre nuevo
que jamás pueda ofender
a Dios, que bien sé que llevo,
fundido, dentro de mi piel,
cómo el metal ¡Compañero!.
Sólo le pido riquezas
de las palabras y de amor.
Y cuando siento tristeza;
le digo –¡Gracias, Señor!
Por acordarte de mí
y aceptarme esta oración,
la que nunca he de omitir
en ara de las criaturas,
que a pesar de su Psufrir,
siempre te dirán ¡Te quiero!
Con lo cual soy muy feliz.
¡Tú sabes que soy sincero!
Todo lo que soy lo debo a Él.
No existe nada ni nadie
que me pueda hacer volver
a lo que fui de cobarde,
cuando no le quise ver.
Aquel día qué lo negué,
fue la mayor cobardía
que un ser pueda cometer.
Perdonó mí felonía
y aún no puedo comprender
el amor que Él, me tenía.
Quisiera volver a nacer
para hacer mi vida un sueño,
del que nunca desperté,
y que me sienta pequeño
que a nadie pueda ofender,
y mucho menos a Él.
Por lo cual intento hacer
de mi ser un hombre nuevo
que jamás pueda ofender
a Dios, que bien sé que llevo,
fundido, dentro de mi piel,
cómo el metal ¡Compañero!.
Sólo le pido riquezas
de las palabras y de amor.
Y cuando siento tristeza;
le digo –¡Gracias, Señor!
Por acordarte de mí
y aceptarme esta oración,
la que nunca he de omitir
en ara de las criaturas,
que a pesar de su Psufrir,
siempre te dirán ¡Te quiero!
Con lo cual soy muy feliz.
¡Tú sabes que soy sincero!
miércoles, 27 de mayo de 2009
¿SI SÓLO FUISTES UN SUEÑO?
¿Si sólo fuiste un sueño
por qué tengo que llorar,
cual llora un niño pequeño?
Me gustaría despertar
acariciando tu pelo
sobre mi barca en el mar
y después, mirar al cielo
con los ojos sin mirar
y escuchar aquél, ¡Te quiero!
que en mis sueños oí gritar
¿O fue tal vez, el frío hielo
que inunda mi soledad?
Dejadme que despliegue las
alas de los sueños,
en las cumbres de la noche
y después,
abrazar las lágrimas del viento
y las los ojos de las estrellas,
sepultadas en el vientre del pasado.
Quiero volar con el aire,
rasante, sobre las olas del mar
y acariciar el espejo,
que apenas puedo tocar,
lo que ya duerme tan lejos
de tus auras cual fanal.
No sé si será locura
querer besar el silencio
donde duerme la dulzura
que anida en mi pensamiento.
Pero en ¡cuántas veces pienso!
si no fui una criatura
que nunca estuvo en el tiempo,
ni siquiera en fantasía
lo trémulo de este cuerpo.
Quiero volar en la noche
porque no me basta el día:
para arrancarle a las sombras
su donaire a la poesía.
La que se enredó en mi alma
con yerta melancolía,
y llegó a mí, tal tesoro
que el cielo me concedía.
Una noche o una maña
cuando creí que dormía.
Dejadme ahogar los suspiros
de ese eterno amanecer,
hasta que las nubes blancas
que cabalgan en mi frente,
sean sólo una caricia
que en el viento salte y jueguen,
como hojas amarillas
que se pierden en los ríos
entre aguas transparentes.
¡Ni aun así! Sabré como llamarte,
porque las lenguas del tiempo
habrán deshecho tu estambre.
por qué tengo que llorar,
cual llora un niño pequeño?
Me gustaría despertar
acariciando tu pelo
sobre mi barca en el mar
y después, mirar al cielo
con los ojos sin mirar
y escuchar aquél, ¡Te quiero!
que en mis sueños oí gritar
¿O fue tal vez, el frío hielo
que inunda mi soledad?
Dejadme que despliegue las
alas de los sueños,
en las cumbres de la noche
y después,
abrazar las lágrimas del viento
y las los ojos de las estrellas,
sepultadas en el vientre del pasado.
Quiero volar con el aire,
rasante, sobre las olas del mar
y acariciar el espejo,
que apenas puedo tocar,
lo que ya duerme tan lejos
de tus auras cual fanal.
No sé si será locura
querer besar el silencio
donde duerme la dulzura
que anida en mi pensamiento.
Pero en ¡cuántas veces pienso!
si no fui una criatura
que nunca estuvo en el tiempo,
ni siquiera en fantasía
lo trémulo de este cuerpo.
Quiero volar en la noche
porque no me basta el día:
para arrancarle a las sombras
su donaire a la poesía.
La que se enredó en mi alma
con yerta melancolía,
y llegó a mí, tal tesoro
que el cielo me concedía.
Una noche o una maña
cuando creí que dormía.
Dejadme ahogar los suspiros
de ese eterno amanecer,
hasta que las nubes blancas
que cabalgan en mi frente,
sean sólo una caricia
que en el viento salte y jueguen,
como hojas amarillas
que se pierden en los ríos
entre aguas transparentes.
¡Ni aun así! Sabré como llamarte,
porque las lenguas del tiempo
habrán deshecho tu estambre.
viernes, 22 de mayo de 2009
HOMENAJE A LOS TROVEROS
En la velada trovera
que hicisteis con alegría.
Manteniendo sin quimera
la verdadera poesía.
Derramando por la boca
con la guitarra en la mano.
El trovero, Angel Roca
desafió al Palmesano.
El pueblo Cabopaleño
con amor os saludamos.
Al gran hombre tan pequeño,
el Balandra, y tan humano.
Riquezas de abierto mar.
Rizos de olas bravía.
Yo os quiero dedicar
con humildad ésta poesía.
Humildad cierta y sincera.
Pongo entusiasmo y desvelos
para poder agradecer
ésta velada al trovero.
Es el arte, de Marín,
de Castillo, y de Piñero.
Es la escalera sin fin
que al hombre, le legó cielo,
para expresar y decir
el arte de los trovero.
Homenaje al trovero
que imita con ilusión
a los que están en el cielo.
Les mando mi oración
a los que emprendieron vuelo
dejándonos el corazón
con estrofas en el tintero.
Pescadores, ¡marineros!
que con aplausos invocan
a el equipo de troveros
que representa, Angel Roca.
Desde el ultimo al primero
trovan, según se les toca.
Me expreso como lo siento
con las verdades más puras
y de saludaros intento,
sin ponerme a las alturas
de su rico pensamiento.
¡Perdonarme, la frescuras!.
Con la musa del trovero
os quiero felicitar.
Son estrofas de un minero
que vive en este lugar,
contemplando los lucero
y la sonrisa del mar.
En este rincón de España
un hombre puede soñar,
con las mayores hazaña
que jamás pudo pensar,
que en sus estrechas entrañas
le pudiera entrar la sal,
que a veces hacen llorar
las punzadas sonrosadas
de los bucles de la mar.
El pueblo de Cabo Palos.
Su Virgen y los marineros,
el día de su patrona
felicitan a los troveros,
en sus hidalgas personas,
con la pluma de un minero.
Sacando de mi memoria
esas noches sin igual.
Páginas para la historia
que dejasteis bien plasmas,
como bendición y gloría.
Sois la sal de nuestra mar.
Tengo en mis labios un cantar
que no expreso como quiero,
es más duro que el metal.
Si abrieran mi pecho entero
lo podrían comprobar.
que hicisteis con alegría.
Manteniendo sin quimera
la verdadera poesía.
Derramando por la boca
con la guitarra en la mano.
El trovero, Angel Roca
desafió al Palmesano.
El pueblo Cabopaleño
con amor os saludamos.
Al gran hombre tan pequeño,
el Balandra, y tan humano.
Riquezas de abierto mar.
Rizos de olas bravía.
Yo os quiero dedicar
con humildad ésta poesía.
Humildad cierta y sincera.
Pongo entusiasmo y desvelos
para poder agradecer
ésta velada al trovero.
Es el arte, de Marín,
de Castillo, y de Piñero.
Es la escalera sin fin
que al hombre, le legó cielo,
para expresar y decir
el arte de los trovero.
Homenaje al trovero
que imita con ilusión
a los que están en el cielo.
Les mando mi oración
a los que emprendieron vuelo
dejándonos el corazón
con estrofas en el tintero.
Pescadores, ¡marineros!
que con aplausos invocan
a el equipo de troveros
que representa, Angel Roca.
Desde el ultimo al primero
trovan, según se les toca.
Me expreso como lo siento
con las verdades más puras
y de saludaros intento,
sin ponerme a las alturas
de su rico pensamiento.
¡Perdonarme, la frescuras!.
Con la musa del trovero
os quiero felicitar.
Son estrofas de un minero
que vive en este lugar,
contemplando los lucero
y la sonrisa del mar.
En este rincón de España
un hombre puede soñar,
con las mayores hazaña
que jamás pudo pensar,
que en sus estrechas entrañas
le pudiera entrar la sal,
que a veces hacen llorar
las punzadas sonrosadas
de los bucles de la mar.
El pueblo de Cabo Palos.
Su Virgen y los marineros,
el día de su patrona
felicitan a los troveros,
en sus hidalgas personas,
con la pluma de un minero.
Sacando de mi memoria
esas noches sin igual.
Páginas para la historia
que dejasteis bien plasmas,
como bendición y gloría.
Sois la sal de nuestra mar.
Tengo en mis labios un cantar
que no expreso como quiero,
es más duro que el metal.
Si abrieran mi pecho entero
lo podrían comprobar.
jueves, 21 de mayo de 2009
A LOS POETAS...
Recuerdo a Ramón Giménez,
Alberti y los Machados,
igual que a Rubén Darío.
Pienso en los que se han marchado.
Todos ellos con sus sueños
y pensamientos plasmados.
Pensamientos que hoy son míos
para los que se han quedado.
Al volar sus sentimientos,
poéticas,notas, ponían
que galopando en el tiempo
por el mundo sembrarían
surtidores de lamentos,
con estrofas de poesías,
más allá del firmamento
sin penas y con alegrías.
Lanzadas como motores
al poeta que vendría.
Emanando surtidores
con gritos de fantasía.
Como flores de colores,
haciendo de la poesía
los grandes ríos de amores
con estrofas y elegías.
¡Mirad en la tierra, doctores
cómo crece la poesía!
Cosecha del corazón
que suenan como timbales
lo que será una canción,
convertida en manantiales
literarios de ilusión.
Donde nacen los pilares
con rocas de inspiración,
de los más bellos caudales.
Almas de tantos poetas
que jamás, ninguno a muerto.
Van navegando en goletas
hasta llegar aquél puerto
donde está la puerta abierta,
más allá del pensamiento
o de murallas del tiempo,
donde no existe un lamento.
Nos legaron la ocasión
de darle vida a los muertos.
A muertos que vivos son
en sombra de tanto evento.
Son niños en el corazón
que siempre estarán despiertos
sus sueños en la mansión
de los dioses. ¡Como cuentos!
Aprovecho mí afición
para recordar los muertos
que viven en mí corazón,
como navíos sin puertos.
Viven en mis pensamientos.
Son como una bendición
para prodigar eventos.
Son igual que una mansión
donde se adentra mi cuerpo
mi alma, fibra y corazón.
Son muertos que están despiertos
más allá de la razón
de campiñas de los vientos,
de la luna y del sol,
de manantiales de cuentos
en la eternidad de Dios.
Por eso estoy contento
cuando me adentro en la voz
de sus íntimos adentro,
de sus almas como flor
que no marchita, ni el tiempo.
Alberti y los Machados,
igual que a Rubén Darío.
Pienso en los que se han marchado.
Todos ellos con sus sueños
y pensamientos plasmados.
Pensamientos que hoy son míos
para los que se han quedado.
Al volar sus sentimientos,
poéticas,notas, ponían
que galopando en el tiempo
por el mundo sembrarían
surtidores de lamentos,
con estrofas de poesías,
más allá del firmamento
sin penas y con alegrías.
Lanzadas como motores
al poeta que vendría.
Emanando surtidores
con gritos de fantasía.
Como flores de colores,
haciendo de la poesía
los grandes ríos de amores
con estrofas y elegías.
¡Mirad en la tierra, doctores
cómo crece la poesía!
Cosecha del corazón
que suenan como timbales
lo que será una canción,
convertida en manantiales
literarios de ilusión.
Donde nacen los pilares
con rocas de inspiración,
de los más bellos caudales.
Almas de tantos poetas
que jamás, ninguno a muerto.
Van navegando en goletas
hasta llegar aquél puerto
donde está la puerta abierta,
más allá del pensamiento
o de murallas del tiempo,
donde no existe un lamento.
Nos legaron la ocasión
de darle vida a los muertos.
A muertos que vivos son
en sombra de tanto evento.
Son niños en el corazón
que siempre estarán despiertos
sus sueños en la mansión
de los dioses. ¡Como cuentos!
Aprovecho mí afición
para recordar los muertos
que viven en mí corazón,
como navíos sin puertos.
Viven en mis pensamientos.
Son como una bendición
para prodigar eventos.
Son igual que una mansión
donde se adentra mi cuerpo
mi alma, fibra y corazón.
Son muertos que están despiertos
más allá de la razón
de campiñas de los vientos,
de la luna y del sol,
de manantiales de cuentos
en la eternidad de Dios.
Por eso estoy contento
cuando me adentro en la voz
de sus íntimos adentro,
de sus almas como flor
que no marchita, ni el tiempo.
sábado, 9 de mayo de 2009
A LA BANDERA ESPAÑOLA
Antes no vi la bandera
con respeto e ilusión,
ni aún lo fue tan siquiera
cuando un día mi batallón,
juraba y hacía promesa
de amor a nuestra Nación.
Pero en cambio sin saber
ni porque fue la razón.
Recuerdo que hasta lloré.
Y lloré porque el dolor
me traspasó el corazón,
cual si rasgaran mi piel.
La bandera dibujaba
el abrazo de una madre
que en sus entrañas llevaba,
un feto bañado en sangre
que a sus entresijos arañaba,
y el pecho de parte a parte.
Lloré cuando vi aquel brillo
de ese rojo que se extiende,
derramado en amarillo.
Ahora mi mente comprende
porque un color tan sencillo,
lanza a los hombres a la muerte
y en las más arduas campañas
salen sus furias y valor.
Sin mirar que sus entrañas
sufrirán el mayor dolor.
Así se defiende a España
con gran dignidad y honor.
Todavía creo que lloro
con las nauseas del baladres,
porque veo que es, el tesoro
que legaron nuestros padres.
Ya que el amarillo es oro,
y en el rojo está la sangre
de los hombres con decoro.
¡No pises nuestra bandera
si eres hombre y español!
Mírala como si fuera
la luz de tu propio sol.
Porque no hay mayor ceguera,
ni aberrante deshonor
que compararse pudiera.
El que niega su color,
es como negar la madre
que le dio vida y amor.
Y la bandera es la sangre
que por ti, se derramó
a través de nuestros padres
con respeto e ilusión,
ni aún lo fue tan siquiera
cuando un día mi batallón,
juraba y hacía promesa
de amor a nuestra Nación.
Pero en cambio sin saber
ni porque fue la razón.
Recuerdo que hasta lloré.
Y lloré porque el dolor
me traspasó el corazón,
cual si rasgaran mi piel.
La bandera dibujaba
el abrazo de una madre
que en sus entrañas llevaba,
un feto bañado en sangre
que a sus entresijos arañaba,
y el pecho de parte a parte.
Lloré cuando vi aquel brillo
de ese rojo que se extiende,
derramado en amarillo.
Ahora mi mente comprende
porque un color tan sencillo,
lanza a los hombres a la muerte
y en las más arduas campañas
salen sus furias y valor.
Sin mirar que sus entrañas
sufrirán el mayor dolor.
Así se defiende a España
con gran dignidad y honor.
Todavía creo que lloro
con las nauseas del baladres,
porque veo que es, el tesoro
que legaron nuestros padres.
Ya que el amarillo es oro,
y en el rojo está la sangre
de los hombres con decoro.
¡No pises nuestra bandera
si eres hombre y español!
Mírala como si fuera
la luz de tu propio sol.
Porque no hay mayor ceguera,
ni aberrante deshonor
que compararse pudiera.
El que niega su color,
es como negar la madre
que le dio vida y amor.
Y la bandera es la sangre
que por ti, se derramó
a través de nuestros padres
sábado, 25 de abril de 2009
LAS PUNZADAS DEL SILENCIO
Punzadas del silencio en la oscuridad.
Gritos de sombras de cualquier amanecer
y lágrimas del cielo, que bañan la soledad
del espacio comprimido de mi ser,
para no llegar jamás a parte alguna
de la mansión oculta de mi cielo,
ni al silencio parido en la laguna
donde duerme algún corazón de hielo.
Sin una gota, lúcida de esperanza
que acalle el silencio de la nada.
Me basta la oscuridad y la añoranza
para entretener mi alma traspasada,
con el garfios opolístico cual pinceles
que dibujaban los ojos de una cara,
como hojas amarillas de claveles
que quedaron en mi frente tatuadas.
Y la luna traspasaba la mirada
del silencio. Del silencio que no calla.
Pido que le rompan los brazos al silencio
con fusiles y casquetes de metralla.
Cómo quisiera partirle en dos mitad
y hundir su grito en las cascadas
y poderle decir a la humanidad
que esos gritos son los ecos de mi alma.
¿Dónde están los vientos que azotaron
las cenizas que quedaron apagadas?
¿No hay nada en las noches que escuchar?
Apenas si su aullido y las miradas.
En múltiples, astros del firmamento,
se escuchan las lágrimas de la estrellas
que rugen en el silencio como el viento
cual danzarines en orgías de doncellas.
Se oyen en florales y campiñas desoladas
y en los dientes de la noche al despertar
las murallas sin fronteras de una amada
que se ahogan en el silencio sepulcral.
Llamar, llamar al silencio que no calla
y llevarles a los ríos y cañadas
y pedirle de mi parte que se valla
a esconderse en las sombras de la nada.
Ronquidos del silencio que es el llanto.
Llanto desesperado en las alturas.
No hay puertas para él en el camposanto
y se adentra sin pudor en las sepulturas.
Se le encuentra en los campos de batallas.
En muladares, sustento de criaturas,
mientras tantos, se cubren de medallas.
El silencio se extiende en amarguras.
¿Es qué no hay nadie qué diga, calla
al silencio sin cuerpo ni figura?
Yo sé, que no tiene cara
pero es sombra opaca de amargura.
Cuando brama el silencio en la cascada
o se extiende en la yerta sepultura,
se convierte en el filo de una espada
que traspasa el corazón con desmesura.
Soy un alma en el silencio, ya quemada.
De la soledad, tan sólo un peregrino
que camina en los brazos de la nada,
como hojas en un viento sin destino.
Es como si fuese, un alma errante
que cabalga en sendero negativo
y mi sombra es del viejo caminante
que sonríe al silencio sin motivo,
porque éste no escucha el lamento,
y sus fauces devoran hasta el alma.
Nadie puede escucharle en el desierto,
pero en cambio yo siento que me llama.
El silencio, hay, el silencio fue mi amigo
y comparte mis recuerdos con bondad,
aunque a veces, sus gritos los maldigo
cuando interrumpe mi paz en la soledad.
Y en la zaragata del delirio al volar,
desfilan como hormigas los recuerdos.
Y me responde el silencio sin cesar:
-¿Estás loco y pretendes ser un cuerdo?
Siento sus garfios en la densa soledad.
Siento su voz en el bramar de las olas
y cuando llega la fría oscuridad
me consuela sólo con decirme ¡Hola!
Hay veces que se asoma al desconsuelo
y me pregunta dulcemente –¿Por qué lloras?
Entonces me arrodillo y miro al cielo
y le respondo:
–Voy buscar el olvido de Pandora
y entonces es cuando llega
el mayor consuelo de su voz:
–Deja pasar las horas
y no temas al reloj.
Y si quieres llorar, ¡Llora!
pero no tengas dolor.
Porque tu esposa. ¡Tu Lola!
está en tu corazón:
Y repite el silencio ¡Hola!
porque en mis gritos está Dios.
Gritos de sombras de cualquier amanecer
y lágrimas del cielo, que bañan la soledad
del espacio comprimido de mi ser,
para no llegar jamás a parte alguna
de la mansión oculta de mi cielo,
ni al silencio parido en la laguna
donde duerme algún corazón de hielo.
Sin una gota, lúcida de esperanza
que acalle el silencio de la nada.
Me basta la oscuridad y la añoranza
para entretener mi alma traspasada,
con el garfios opolístico cual pinceles
que dibujaban los ojos de una cara,
como hojas amarillas de claveles
que quedaron en mi frente tatuadas.
Y la luna traspasaba la mirada
del silencio. Del silencio que no calla.
Pido que le rompan los brazos al silencio
con fusiles y casquetes de metralla.
Cómo quisiera partirle en dos mitad
y hundir su grito en las cascadas
y poderle decir a la humanidad
que esos gritos son los ecos de mi alma.
¿Dónde están los vientos que azotaron
las cenizas que quedaron apagadas?
¿No hay nada en las noches que escuchar?
Apenas si su aullido y las miradas.
En múltiples, astros del firmamento,
se escuchan las lágrimas de la estrellas
que rugen en el silencio como el viento
cual danzarines en orgías de doncellas.
Se oyen en florales y campiñas desoladas
y en los dientes de la noche al despertar
las murallas sin fronteras de una amada
que se ahogan en el silencio sepulcral.
Llamar, llamar al silencio que no calla
y llevarles a los ríos y cañadas
y pedirle de mi parte que se valla
a esconderse en las sombras de la nada.
Ronquidos del silencio que es el llanto.
Llanto desesperado en las alturas.
No hay puertas para él en el camposanto
y se adentra sin pudor en las sepulturas.
Se le encuentra en los campos de batallas.
En muladares, sustento de criaturas,
mientras tantos, se cubren de medallas.
El silencio se extiende en amarguras.
¿Es qué no hay nadie qué diga, calla
al silencio sin cuerpo ni figura?
Yo sé, que no tiene cara
pero es sombra opaca de amargura.
Cuando brama el silencio en la cascada
o se extiende en la yerta sepultura,
se convierte en el filo de una espada
que traspasa el corazón con desmesura.
Soy un alma en el silencio, ya quemada.
De la soledad, tan sólo un peregrino
que camina en los brazos de la nada,
como hojas en un viento sin destino.
Es como si fuese, un alma errante
que cabalga en sendero negativo
y mi sombra es del viejo caminante
que sonríe al silencio sin motivo,
porque éste no escucha el lamento,
y sus fauces devoran hasta el alma.
Nadie puede escucharle en el desierto,
pero en cambio yo siento que me llama.
El silencio, hay, el silencio fue mi amigo
y comparte mis recuerdos con bondad,
aunque a veces, sus gritos los maldigo
cuando interrumpe mi paz en la soledad.
Y en la zaragata del delirio al volar,
desfilan como hormigas los recuerdos.
Y me responde el silencio sin cesar:
-¿Estás loco y pretendes ser un cuerdo?
Siento sus garfios en la densa soledad.
Siento su voz en el bramar de las olas
y cuando llega la fría oscuridad
me consuela sólo con decirme ¡Hola!
Hay veces que se asoma al desconsuelo
y me pregunta dulcemente –¿Por qué lloras?
Entonces me arrodillo y miro al cielo
y le respondo:
–Voy buscar el olvido de Pandora
y entonces es cuando llega
el mayor consuelo de su voz:
–Deja pasar las horas
y no temas al reloj.
Y si quieres llorar, ¡Llora!
pero no tengas dolor.
Porque tu esposa. ¡Tu Lola!
está en tu corazón:
Y repite el silencio ¡Hola!
porque en mis gritos está Dios.
miércoles, 22 de abril de 2009
SI YO PUDIESE LOGRAR
Me gustaría alcanzar
el más absoluto perdón.
Llegaría hacer, mi paz
toda, fragancia de amor.
¿Por qué se paró el reloj
cuándo apenas empezó andar?
Veo del Febo el resplandor
y la misma hora dad.
Se ha parado la tierra,
y no anda la humanidad.
Se partió el eje del orbe
¿Quien lo podrá reparar?
Los montes están varados
en las arenas del mar.
Las aguas se están quemando
y el viento ¿A dónde está?
El garfio punzante
de la Luna clara
y el sol brillante
se esconde tras de su cara.
Las nubes en batallones
desfilan como guerreros
y el iris sin escaleras
va a pernoctar en los cielos;
cabalgando sin espuelas
a la grupa de luceros.
Se asfixia el agua del mar.
El glaucos se deteriora
en la gran profundidad
y las aves todas lloran
por no encontrar densidad,
ni el color de la amapola.
Las sombras galopan como un felino,
clavando los dientes afilados de su boca,
en las garras hundidas del camino
que retuercen a las yedras en la roca.
La luna se abraza al sol
como el rocío en la noche
en el cáliz de la flor
y no encuentra en ningún sitio
un ápice de calor;
porque se ha secado el viento
y ya no andaba el reloj,
ni se movía la tierra
ni el coral tenia color.
Todos gritamos a Dios,
para que el orbe volviera
a girar alrededor
de la suntuosa esfera
y que volviera el reloj
a la fértil paramera
aunque acuestas del dolor
que antes de pararse hubiera.
Y entonces, Dios nos plantó
sobre la faz de la tierra
un pedazo de su amor,
con semilla nueva y bella
y al hombre le coronó
con poder sobre las fieras.
Crecieron sueños en ellas
e ilusión en el corazón.
Crecían cosas tan bellas
que el hombre le dijo a Dios.
–Déjame mirar aquellas
que un día quemó el reloj.
Volvieron las golondrinas,
La luna y la luz del sol.
Volvieron cosas tan finas
que al hombre se le olvidó
cuando un día en una esquina
se le parara el reloj.
¡Claro qué se le olvidó
el color de la escalera
que le llevaría hasta Dios!
Y reincidió en la primera
cuando tuvo la ocasión.
Creció cizañas en aquellas
la envidia y la sinrazón.
Sin ver que habían estrellas
de fragante luz y calor,
y mucho más, allá de ellas
él no vimos que estaba Dios,
en un jardín de doncellas
que un día ya fueron flor.
Hoy le contemplamos ellas,
lo mismo que el labrador
plantaría la semilla
con el fuego de su amor.
Por ser hombre sufro y lloro.
al hacer con mi razón
"Otro becerro de oro"
dentro de mi corazón...
el más absoluto perdón.
Llegaría hacer, mi paz
toda, fragancia de amor.
¿Por qué se paró el reloj
cuándo apenas empezó andar?
Veo del Febo el resplandor
y la misma hora dad.
Se ha parado la tierra,
y no anda la humanidad.
Se partió el eje del orbe
¿Quien lo podrá reparar?
Los montes están varados
en las arenas del mar.
Las aguas se están quemando
y el viento ¿A dónde está?
El garfio punzante
de la Luna clara
y el sol brillante
se esconde tras de su cara.
Las nubes en batallones
desfilan como guerreros
y el iris sin escaleras
va a pernoctar en los cielos;
cabalgando sin espuelas
a la grupa de luceros.
Se asfixia el agua del mar.
El glaucos se deteriora
en la gran profundidad
y las aves todas lloran
por no encontrar densidad,
ni el color de la amapola.
Las sombras galopan como un felino,
clavando los dientes afilados de su boca,
en las garras hundidas del camino
que retuercen a las yedras en la roca.
La luna se abraza al sol
como el rocío en la noche
en el cáliz de la flor
y no encuentra en ningún sitio
un ápice de calor;
porque se ha secado el viento
y ya no andaba el reloj,
ni se movía la tierra
ni el coral tenia color.
Todos gritamos a Dios,
para que el orbe volviera
a girar alrededor
de la suntuosa esfera
y que volviera el reloj
a la fértil paramera
aunque acuestas del dolor
que antes de pararse hubiera.
Y entonces, Dios nos plantó
sobre la faz de la tierra
un pedazo de su amor,
con semilla nueva y bella
y al hombre le coronó
con poder sobre las fieras.
Crecieron sueños en ellas
e ilusión en el corazón.
Crecían cosas tan bellas
que el hombre le dijo a Dios.
–Déjame mirar aquellas
que un día quemó el reloj.
Volvieron las golondrinas,
La luna y la luz del sol.
Volvieron cosas tan finas
que al hombre se le olvidó
cuando un día en una esquina
se le parara el reloj.
¡Claro qué se le olvidó
el color de la escalera
que le llevaría hasta Dios!
Y reincidió en la primera
cuando tuvo la ocasión.
Creció cizañas en aquellas
la envidia y la sinrazón.
Sin ver que habían estrellas
de fragante luz y calor,
y mucho más, allá de ellas
él no vimos que estaba Dios,
en un jardín de doncellas
que un día ya fueron flor.
Hoy le contemplamos ellas,
lo mismo que el labrador
plantaría la semilla
con el fuego de su amor.
Por ser hombre sufro y lloro.
al hacer con mi razón
"Otro becerro de oro"
dentro de mi corazón...
martes, 21 de abril de 2009
UN DESTELLO EVANGELICO
El siguiente poema está en
el libro El Grito del Silencio.
UN DESTELLO EVANGELICO.
*
Quise encontrar en el viento
y entre las olas del mar
a Dios con mi pensamiento,
y tan sólo pude hallar
el tronar del elemento,
y Dios no estaba de tras.
¡Y entonces dije: ¡en el fuego
tal vez le pueda encontrar!
¡que amargor que sentí luego
por no saberle buscar!
Compredí que estaba ciego.
¡Ciego sin saber mirar!
Dios se acuna el alma
de trasparente cristal
y siempre que alguien le llama
se deja acariciar,
como el jazmín o una dama
sin buscar la vanidad.
Porque dios esta en las flore,
en el rocío, el coral,
está en los corazones
de los hombres,
fundido como el metal,
fomentando sus valores
con el dulzor del panal.
Yo sé que está en las estrellas
y en los ojos de mujer,
y entre las cosas más bellas,
también en el amanecer.
¡Yo fui contemplando aquellas
y empece a comprender!
Desde entonces yo, a los vientos,
como vientos los miré,
y a todos los elementos
y jamás a Dios busque,
porque Dios estaba dentro,
dentro de mi propio ser.
el libro El Grito del Silencio.
UN DESTELLO EVANGELICO.
*
Quise encontrar en el viento
y entre las olas del mar
a Dios con mi pensamiento,
y tan sólo pude hallar
el tronar del elemento,
y Dios no estaba de tras.
¡Y entonces dije: ¡en el fuego
tal vez le pueda encontrar!
¡que amargor que sentí luego
por no saberle buscar!
Compredí que estaba ciego.
¡Ciego sin saber mirar!
Dios se acuna el alma
de trasparente cristal
y siempre que alguien le llama
se deja acariciar,
como el jazmín o una dama
sin buscar la vanidad.
Porque dios esta en las flore,
en el rocío, el coral,
está en los corazones
de los hombres,
fundido como el metal,
fomentando sus valores
con el dulzor del panal.
Yo sé que está en las estrellas
y en los ojos de mujer,
y entre las cosas más bellas,
también en el amanecer.
¡Yo fui contemplando aquellas
y empece a comprender!
Desde entonces yo, a los vientos,
como vientos los miré,
y a todos los elementos
y jamás a Dios busque,
porque Dios estaba dentro,
dentro de mi propio ser.
lunes, 30 de marzo de 2009
A TODAS LAS MADRES...
AL DIA DE LA MADRE.
Dedicada a todas las madres
del Orbe.
Tres madres hay en mi vida
que despiertan mí clamor.
Una la Virgen del Carmen
que relumbra más que el sol.
Otra mi querida madre
que tanto por mi luchó.
La tercera mí Dolores
que me colmó con su amor.
No sé quién es la primera,
la tercera, ni la dos.
Lo que sé, es que sin ellas
no conocería a Dios.
No habría sentido en mi vida,
ni tampoco una la razón,
para que en la tierra siga
revolcándome en el dolor.
Oh: Dios mío, te lo ofrendo
con todo el más fiel amor.
Es el día de las Madres
y no hago nada por ellas;
tan sólo les llevo flores.
¡Es que son las tres tan bellas!
que en las flores no hay colores
que les semeje a ellas.
Les mando mil oraciones
mezcladas con las estrellas.
Si tuviera mil corazones
lo arrancaría sin pavor.
Si un día con mis pasiones
les causara algún dolor.
Todas las madres del mundo
son hijas del mismo Dios.
Todas ellas con las mías:
las llevo en mi corazón.
Por eso en mis menesteres
las recuerdo con amor.
Bendita seáis mujeres
que parierais con sudor
a los que tanto os quieren.
Una madre es la alegría
que lo da todo por nada.
Cuando recuerdo las mías
como una sola tatuada
dentro de mí, yo diría
que son la luz más preciada
que Dios me diera algún día
su bondad desmesurada.
bien sé que las dos están
con la Virgen en el cielo,
disfrutando de la paz
en la mansión de un lucero,
donde no cupe maldad,
ni la agonía o desconsuelo.
Porque allí en el más allá
todo es sonrisa y consuelo.
¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal!.
Degustó de los baladres
para ser guía y fanal,
para que después, más tarde
tuvieras felicidad.
Sacrificó juventud
capricho y comodidad,
para que tuvieras tú
el colmo de alacridad.
Y su precio fue la cruz
que da la felicidad,
para que nunca una luz
te dejará de alumbrar.
¿Por qué le has abandonado,
es que está muy vieja ya?
Ha quemado su persona
por darte a ti lo mejor
y apenas si puede andar,
ya que se hizo mayor
sin nada a cambio esperar.
Y siempre ocultó el dolor
para no hacerte llorar.
Su estandarte es la quimera
que siempre quiso llevar
como cruzada y bandera
y en silencio llegará
más allá de frontera
del espacio sideral.
¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal¡
Dedicada a todas las madres
del Orbe.
Tres madres hay en mi vida
que despiertan mí clamor.
Una la Virgen del Carmen
que relumbra más que el sol.
Otra mi querida madre
que tanto por mi luchó.
La tercera mí Dolores
que me colmó con su amor.
No sé quién es la primera,
la tercera, ni la dos.
Lo que sé, es que sin ellas
no conocería a Dios.
No habría sentido en mi vida,
ni tampoco una la razón,
para que en la tierra siga
revolcándome en el dolor.
Oh: Dios mío, te lo ofrendo
con todo el más fiel amor.
Es el día de las Madres
y no hago nada por ellas;
tan sólo les llevo flores.
¡Es que son las tres tan bellas!
que en las flores no hay colores
que les semeje a ellas.
Les mando mil oraciones
mezcladas con las estrellas.
Si tuviera mil corazones
lo arrancaría sin pavor.
Si un día con mis pasiones
les causara algún dolor.
Todas las madres del mundo
son hijas del mismo Dios.
Todas ellas con las mías:
las llevo en mi corazón.
Por eso en mis menesteres
las recuerdo con amor.
Bendita seáis mujeres
que parierais con sudor
a los que tanto os quieren.
Una madre es la alegría
que lo da todo por nada.
Cuando recuerdo las mías
como una sola tatuada
dentro de mí, yo diría
que son la luz más preciada
que Dios me diera algún día
su bondad desmesurada.
bien sé que las dos están
con la Virgen en el cielo,
disfrutando de la paz
en la mansión de un lucero,
donde no cupe maldad,
ni la agonía o desconsuelo.
Porque allí en el más allá
todo es sonrisa y consuelo.
¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal!.
Degustó de los baladres
para ser guía y fanal,
para que después, más tarde
tuvieras felicidad.
Sacrificó juventud
capricho y comodidad,
para que tuvieras tú
el colmo de alacridad.
Y su precio fue la cruz
que da la felicidad,
para que nunca una luz
te dejará de alumbrar.
¿Por qué le has abandonado,
es que está muy vieja ya?
Ha quemado su persona
por darte a ti lo mejor
y apenas si puede andar,
ya que se hizo mayor
sin nada a cambio esperar.
Y siempre ocultó el dolor
para no hacerte llorar.
Su estandarte es la quimera
que siempre quiso llevar
como cruzada y bandera
y en silencio llegará
más allá de frontera
del espacio sideral.
¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal¡
lunes, 16 de marzo de 2009
NO SEAS COBARDE HERMANA...
Estoy esperando impaciente
la oscura sombra del cejo
adyacente con la muerte
que ha de romper el espejo
de la más furtiva fuente.
No sea cobarde, hermana
que aquí estoy como el caldero
que le han de cortar la lana,
para que el calor del cielo
sea refrigerio un mañana.
Déjame al meno un segundo
que tire los trapos viejos
manchados en este mundo,
aunque ya quedan muy lejos
con su disfraz infecundo.
Quiero marchar con limpieza
del alma y el corazón.
No impidas con tu presteza
a no tener la ocasión
de terminar donde empieza
la fuente de la esperanza
que todo mortal espera.
No te veo ¡cómo una fiera!
Pero sí con la añoranza
del que nuca te quisiera.
Déjame ser valuarte
de un sueño sin despertar,
que siempre fue el estandarte
de un hombre que haz de enterrar
sin dar motivos a enfadarte.
la oscura sombra del cejo
adyacente con la muerte
que ha de romper el espejo
de la más furtiva fuente.
No sea cobarde, hermana
que aquí estoy como el caldero
que le han de cortar la lana,
para que el calor del cielo
sea refrigerio un mañana.
Déjame al meno un segundo
que tire los trapos viejos
manchados en este mundo,
aunque ya quedan muy lejos
con su disfraz infecundo.
Quiero marchar con limpieza
del alma y el corazón.
No impidas con tu presteza
a no tener la ocasión
de terminar donde empieza
la fuente de la esperanza
que todo mortal espera.
No te veo ¡cómo una fiera!
Pero sí con la añoranza
del que nuca te quisiera.
Déjame ser valuarte
de un sueño sin despertar,
que siempre fue el estandarte
de un hombre que haz de enterrar
sin dar motivos a enfadarte.
jueves, 26 de febrero de 2009
LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO..
Siento vergüenza y dolor
cuando contemplo mis manos;
veo tu sangre Señor,
en mi diestra ensangrentada,
mezclada con el pavor
de tu espalda flagelada.
¿No puse yo alguna espina
en tu frente traspasada?
¿No fueron también mis manos
quien flageló tus espaldas?
Que angustia siento, Dios mío,
cuando te miro a la cara.
Más que dolor, siento frío,
que hasta mi alma está helada.
¿No habrá un rincón en la tierra
donde me pueda esconder?
¿Ni una gota de agua
que pueda calmar la sed
de mi alma atormentada?
Me traspasan tus palabras
de amor, entrega y bondad
y no llego a comprender
de tu carisma, yo nada,
ni por qué pudo Caifás
derramar sobre Tú espalda
aquel río de maldad;
por el Sanedrín avalada.
Y sigo sin comprender
¡por qué Pedro te negara
hasta "por tercera vez!
antes que el gallo cantara"
Yo siento como si el alma,
de Pedro, Judas y Caifás,
de Pilato y Barrabás,
fueran parte de mis manos
ensangrentadas,
y no las puedo lavar,
Porque no encuentro la fuente
de tu bello manantial.
Mis labios hablan de Ti
y de tu obra magistral.
Pero mi alma y mi mente
están en otro lugar;
porque no soy diferente
de Herodes o de Caifás.
Soy de la misma madera
pero con otro collar.
Soy una de tantas fieras
que hay en la humanidad,
que en cada Semana Santa
te vuelven a crucificar.
Sí.
Porque en mis labios está Pedro
para volverte a negar
y en mis manos las espinas
que te han de coronar.
Mientras mi frente se inclina
buscando la claridad
de tu Doctrina Divina,
de la luz y la verdad.
Deseo que llegue el día
que te pueda comprender
y entonces no habrá agonía,
ni sangre en mis manos y piel,
solamente hipocondría
para inyectar de tu miel,
entre los labios del hombre
que te negó aquella vez.
cuando contemplo mis manos;
veo tu sangre Señor,
en mi diestra ensangrentada,
mezclada con el pavor
de tu espalda flagelada.
¿No puse yo alguna espina
en tu frente traspasada?
¿No fueron también mis manos
quien flageló tus espaldas?
Que angustia siento, Dios mío,
cuando te miro a la cara.
Más que dolor, siento frío,
que hasta mi alma está helada.
¿No habrá un rincón en la tierra
donde me pueda esconder?
¿Ni una gota de agua
que pueda calmar la sed
de mi alma atormentada?
Me traspasan tus palabras
de amor, entrega y bondad
y no llego a comprender
de tu carisma, yo nada,
ni por qué pudo Caifás
derramar sobre Tú espalda
aquel río de maldad;
por el Sanedrín avalada.
Y sigo sin comprender
¡por qué Pedro te negara
hasta "por tercera vez!
antes que el gallo cantara"
Yo siento como si el alma,
de Pedro, Judas y Caifás,
de Pilato y Barrabás,
fueran parte de mis manos
ensangrentadas,
y no las puedo lavar,
Porque no encuentro la fuente
de tu bello manantial.
Mis labios hablan de Ti
y de tu obra magistral.
Pero mi alma y mi mente
están en otro lugar;
porque no soy diferente
de Herodes o de Caifás.
Soy de la misma madera
pero con otro collar.
Soy una de tantas fieras
que hay en la humanidad,
que en cada Semana Santa
te vuelven a crucificar.
Sí.
Porque en mis labios está Pedro
para volverte a negar
y en mis manos las espinas
que te han de coronar.
Mientras mi frente se inclina
buscando la claridad
de tu Doctrina Divina,
de la luz y la verdad.
Deseo que llegue el día
que te pueda comprender
y entonces no habrá agonía,
ni sangre en mis manos y piel,
solamente hipocondría
para inyectar de tu miel,
entre los labios del hombre
que te negó aquella vez.
jueves, 19 de febrero de 2009
MENCIÓN A MIGUEL HERNÁNDEZ.
A ti, no te fusilaron.
Te hicieron algo peor,
ya que te crucificaron
hombres supuestos de “Dios”
Hombres que en ti se ensañaron
con la espada del rencor.
Y contigo sepultaron
en las sombras del olvido,
el tesoro mas preciado
que el poeta haya tenido
del sacrosanto, Legado
Sepultaron el amor
que a la humanidad tenías.
Aquél de tu vida en flor
cual perfume de ambrosía,
se quedó en tu corazón
ocultando la poesía,
aquélla que no nació,
la arrancaron de tu pecho
apoyados en la razón.
¡Yo no sé, con qué derecho
el hombre te condenó!
¿Por ignorancia o desidia.
Por menosprecio a tu voz,
enredada con la envidia
que es hija de la traición?
Por desgracia de este pueblo
que aún dice que es español.
Te hicieron algo peor,
ya que te crucificaron
hombres supuestos de “Dios”
Hombres que en ti se ensañaron
con la espada del rencor.
Y contigo sepultaron
en las sombras del olvido,
el tesoro mas preciado
que el poeta haya tenido
del sacrosanto, Legado
Sepultaron el amor
que a la humanidad tenías.
Aquél de tu vida en flor
cual perfume de ambrosía,
se quedó en tu corazón
ocultando la poesía,
aquélla que no nació,
la arrancaron de tu pecho
apoyados en la razón.
¡Yo no sé, con qué derecho
el hombre te condenó!
¿Por ignorancia o desidia.
Por menosprecio a tu voz,
enredada con la envidia
que es hija de la traición?
Por desgracia de este pueblo
que aún dice que es español.
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