lunes, 9 de julio de 2012

EL POETA ES COMO UN RIO



            El poeta nunca duerme:
            él no puede descansar
            porque si duerme se pierde
            sin luz en la oscuridad.

            El poeta es como el río
            cuando desemboca en la mar.
            Lleva el dulzor al navío
            al mezclarse con la sal.
 
            Se mete dentro las venas
            de las rosas y azahar,
            va formando una cadena
            de sueños sin despertar.

            Cuando le entierran un día
            deja en papel la mitad,
            de su corazón en poesía
            y sueños de alacridad

miércoles, 13 de junio de 2012

SIGUIENDO EL PERFUME DE LAS ROSAS

       
                       

        Extendería el terciopelo de las rosas
        más allá de corazones cerrados
        que se bañan en las aguas de pecados,
        y en cascadas putrefactas  y asquerosas.

        Sacaría de las sombras tenebrosas
        la corriente en los pechos descuidados.
        Cambiaría muladares abandonados,
       en mansiones de rojas mariposas.

        Donde anide la paz y la concordia,
        transparente como aguas cristalinas
        y crearía en la cierra otra gloria

        Al hombre le pondría amor en donde odia.
        semejando a las manos más divinas.
        Cambiando para bien una amrga historia....

jueves, 31 de mayo de 2012

SOMBRAS DE LA MEMORIA

         

             Apenas si ya, recuerdo
          la fragancia de tu piel,
          ni tus besos como miel
          y hasta creo haberlo olvidado.
          Llevo en el pecho clavado
          tu perfume de mujer
          y el amargor de la hiel,
          con dolores de agonía
          que me niega la alegría
          con el puñal más cruel. 

            Aún se embriaga mi mirada
          con destellos de tus ojos
          y siento de tus labios rojos,
          como briosa EN manadas,
          galopando en desbandadas
          de garañones en abrojos:
          en los lejanos rastrojos
          donde anida la quimera,
          convertida ya en ceguera
          de unos sangrantes despojos.            

            Cuando me vean llorar
           o galopando entre la olas,
          no me intenten consolar,
          porque nunca estuve a solas,
          ni en la tierra, ni en la mar.
          Siempre me guió mi LOLA
          en el exhausto navegar.

martes, 8 de mayo de 2012

TE LLEVASTES AL PARTIR...


Te llevastes al partir
el tesoro más hermoso      
que había en mi corazón.
Te llevastes la alegría
más grande que había en mí.
Pero dejaste en mi pecho
el caudal más suntuoso
que nadie pudo sentir...

 Y siempre, ha de perdurar
 en las redes de mi alma,
como una llama de fuego
que nadie podrá apagar.
Y que dá ansias de vivir
al hombre que llevo dentro
que se dedica a escribir
la verdad a forma de cuento.

No me canso de decir
el amor que por ti siento
que a base de repetir
me he creído que es tan cierto
que yo me atrevo hasta decir
que bien sé que tú no haz muerto,
ya que va dentro de mí,
tu alma, en mi pensamiento.

jueves, 3 de mayo de 2012

PARA EL DÍA DE LA MADRE

Tres madres hay en mi vida
que despiertan mi clamor.
Una la virgen del Carmen
que relumbra más que el sol.
Otra mi querida Madre
que tanto por mí luchó.
La tercera es mí Dolores
que me colmó con su amor.

No sé‚ quién es la primera,
la tercera, ni la dos.
Lo que sí, sé que sin ellas
no habría sentido en mi vida,
ni tampoco una razón
para que en la tierra siga
revolcado en el dolor.
Dulce clamor de ilusión.
Dios mío, me das Tu Amor
pero deseo tu perdón

Es el día de la Madre
y no hago nada por ellas.
Tan sólo les llevo flores.
Es que son las tres tan bellas
que poniéndole oraciones
en el cielo y las estrellas:
aún faltarían corazones
para adorarlas a ellas.

Todas las madres del mundo
son hijas del mismo Dios.
Todas ellas con las mías
y están en mi corazón.
Por lo cual en todos días
las recuerdo con amor.

Benditas seáis mujeres
que parierais con dolor.
Bendita seáis pastoras
que regaláis con amor,
largos días con sus horas,
dando vida y resplandor
a los rayos de la aurora
que lleváis en el corazón.

Una madre es un tesoro
que lo dá todo por nada.
Cuando recuerdo las mías
se me sonroja la cara
porque me quisieron tanto.
Y siempre a cambio de nada.

Ya sé que todas están
con la virgen en el cielo
disfrutando de la paz
en las estrellas y lucero.
Gozando en el más allá.

"No abandones a tu madre"
que es un acto criminal.
Sacrificó juventud,
capricho y comodidad.
Para que tuvieras tú
la mejor vida y fanal,
reinante de amor y luz
sin pedir nada jamás.

¿Por qué‚ le has abandonado?
¿Es qué está muy vieja ya?
Ha quemado su persona
por darte felicidad
y cuando ya está mayo
y apenas si puede andar,
le rompes el corazón
partiéndolo en dos mitad:
como se parte a una flor
que solo dio su bondad.
con su vida silenciosa
sin una queja jamás.

¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal!
Y con la Virgen del Carmen
a tus penumbras vencerás.

miércoles, 25 de abril de 2012

AL BORDE DEL ABISMO...


Al borde del abismo en el vacío,
es como el péndulo de una campana.
Así se hallaba la sombra de mi alma.
El frío de la noche me atraía
a el entorno de un genio sin memoria,
ni sentido de la razón alguno.

Herido con la sombra que traspasa la carne
con la espada del tibio fuego de una flor.
Pero mi alma se encabritaba
porque no quiere morir en el hastío,
ni mudo de la yedra que, trepa a la muralla
con los ojos vertidos en el ocaso.

Flota mi alma al filo del abismo
y el secreto se empaña con el dulce
amargo de un vino dorado como el oro.
A lo lejos un ápice de cordura
deja salir a través de un espejo
el rocío que vierte la locura.

Se desliza, como una llama de fuego,
como una muerte blanca sin suspiro.
¿De que muerte me hablas compañera,
de la muerte del yazca que corrompe
lo que pisa, maldecido de la esfera?
¿O la muerte que al nacer
se extiende en las sombras del abismo
en cada instante y en cada ser?

                           
                               ¿O la de cada momento o minuto que respiras,         
                              esa muerte que consume los tejidos?
                              –La angustiosa muerte de cada suspiro,
de cada momento de agonía
que hasta salpica el camin
de cada minuto, de cada hora del día.

                            
                              Esa es la muerte que se fabrica
con la dura espada de la sinrazón
o del corazón compartido con alma,
con las encallecidas manos del silencio,
por los surcos del frío ábrego
o el céfiro sobre las blancas sienes.

La que vas arrastrando sobre la llagada
o frente, en los surcos de las murallas
de unos ojos sin lágrimas.
Esa es la muerte más agónica
que sin verle, la sostienes en las espaldas,
o el reflujo del aire que te acompaña
y respiras, sin comparación de nada.

Por eso cuando veo en la distancia
la tenue llama de tus ojos,
es cuando mejor comprendo tu voz
y tu mirada lánguida.
Esa voz que me grita sin palabras,
traspasándome el corazón y el alma,

 con las punzadas de un aire hiriente
 que se deja internar como una rueca
 en lo más intimo de mi frente.
 Mis auras quedan exhortas
 con las cascadas del manantial
 que cada día me señala con la muerte.

  Pendiente de un ápice de brisa
  que pueda evitar el peligroso fuego
  que en las esquilas del abismo penden,
  con el simple sonido de un perfume
  de una amarga flor ya deshoja,
  de una paloma sin alas,
  o el llameante estío del otoño
  sin verde o el amarillo sin fragancia. 

 Una mano necesito, compañera.
 Solamente una mano que acaricie
 las esquinas de mi opaco espejo.
 Sólo con la mirada de tus ojos
 sería más que suficiente
 para nadar en las aguas dulces
 de esos mares, transparentes.

Sólo con una mirada de tus ojos
que mantuviese encantadas
las máculas de tu piel celeste.
Me sentiría el mejor dotado
para combatir con la atronadora muerte.
Pero a la muerte que se enreda en cada paso,
esa que late en el alma, pecho y frente
no hay quien la separe de la mente.             

martes, 24 de abril de 2012

EL SUEÑO DEL POETA...

         
                    

        Para despertar la musa del poeta
       no basta con el calor del estío,
       ni la luz que derraman las estrellas
       ni siquiera el encanto de la noche
       cuando se inclina en brazos del silencio
       o se esconde en las fauces de los besos,
       sostenidos en danzarines de dos cuerpos,
       ni en las flores silvestre de la muerte.

       No bastaría para poderle despertar,
       ni aún con el edén de la mansión del cielo,
      arrodillada en las espadañas de sus pies.
      Sólo se deja acariciar de la musa
      cuando la daga del silencio se convierte
      en esquila y estradivario de los hados
     enjaulados en el estruendo de la mente
     cual si fueran batallones de soldados
     que desfilan con orgullo hacia la muerte.
 *