viernes, 20 de diciembre de 2019

BUSCO SER EL PORTADOR.

                                                                   

                                                                       Busco ser el portador
                                                del  los besos que me manda
                                                 cada día el Creado,
                                                                        para propagar su voz
                                                                        a toda la humanidad.

Y sé, con toda realidad
que bien utilizo los ojos para ver,
 los tendré estos días para llorar,
 al no poder comprender
 la desidia de bondad.
 
Por lo cual le pido a Dios,
para no ser yo, uno mas
sembrando fuego de amor
en palabras nada más.

sin dudar que existe Dios,
y bien lo he de comprender,
al ver que tantos humanos
que se burlan del Creador:

al tenderles, ni una mano,
para aliviarles el dolor,
                                                                           a los desvalidos hermanos
hambrientos de fe y pan.
 
Por que nosotros las manos
no las que remos emplear,
para darles esos gramos
de unos mendrugos de pan.

Deseo, aún en la distancia
que sea esta navidad,
regalos que se concedan
con  amor y cordialidad.
Por la dicha prolongada
de una eterna Navidad

y que no nos falte la paz.
para todas las criaturas
de este Globo Terrenal.
Y que sea dicho colmo de dulzura
para todo el nuevo año y Navidad.
                *

martes, 17 de diciembre de 2019

CON LA CABEZA INCLINADA.

    
                          Con la cabeza inclinada
                         y los brazos puestos en cruz,
                         voy soportado miradas
                         de unas enrarecida luz.

       Y cuando las espadas de la noche
       cubren con el silencio blanco
       el rocío en el llanto de las rosas;
       se inclinan mis rodillas encallecidas,
       en el negro asfalto de los llantos

       y de rodillas camino
       en las hirientes arenas,
       donde los esputos de la mar,
       salpican las putrefactas sombras
       de un amanecer sin alba.

       Voy rodando sin descanso
       con la cabeza inclinada.
       Por no herirte, noche negra
       con los garfios de la mirada.

      Pero tú, que todo lo oscureces
       me has pisado las entrañas
       con las zarpas de la soledad      
       y ando continuamente
       de rodillas y arrastrado
       en las cloacas del miedo.

       Del miedo a la sombra inerme
       que se deja deslizar
       por los brazos de la muerte
       y los aullidos de los besos
       que arañaron las rodillas,
       por el exceso de quererte:

               –Cuando tú, te ausentes en el Averno
       escupiendo en mi cabeza blanqueada
       y ahogada en el yerto lodo de tus pasos.
       Sentiré que mi alma no puede despertar
       A una hora cualquiera
       de la débil y apagada claridad.
 
                         El fuego de la mirada penetrante
       de tus uñas afiladas
       que arden en los suspiros
       del nuevo espacio natural,
       y en los ojos brillantes de las estrellas,
        sé que me amamantaran con sus pechos

       Entonces el clamor de mis rodillas
       se inclinarán en las miradas del espacio sideral,
       buscando entre los ojos de la noche
       la luz perdida de una aurora  sin fanal,
       para compartir las sombras de mis sueños.
       en una lejana claridad.... 
                      *                  

lunes, 16 de diciembre de 2019

UN PENSAMIENTO EN VOZ ALTA.


  He querido reflejar con este poemas,
  a lo que podríamos llamar
  un pensamiento en voz alta...
                       *
         Pienso que soy inconsciente
         al atreverme a gritar
         lo que anida en mi mente
 de una montaña de paz.

 "Más bien no es de valiente"
  al intentar propagar,
 pruebas  de las más fehacientes
 de la  Sagrada Verdad.
 Donde sé que mucha gente
 de una inmensa humanidad
 son como yo, tan consiente                  
              
de que Dios está en su ser.
Si no piensa hablar con Dios,
no siga en este orbe.     
Ese Dios que se hizo pobre                        
y con su sangre lavó
pecado de todo hombre.
Por que queramos o no,
en todo ser, está Dios.

Si miramos las estrellas,
en sus destellos, estás Dios.
Si contemplamos los mares,
veremos su corazón.
Si respiramos el aire
de las flores, allí está Dios.
Si miramos con dulzura
el entorno que pisamos, 
no quedará una criatura
                   que en su pecho no esté Dios.

                   Si impregnamos la amargura
con una porción de miel,
oiremos que dice Dios:
–Nunca te abandonaré,
por qué tú eres una flor
que con mi sangre regué.
 
                 Yo sé que tú esperas algo,
algo concreto de mí,                
"Señor, hijo de David"  
Y yo, ciego sin embargo,
no sé que quieres decir
que mi pluma dé algún rasgo
que siempre hable de Ti.
                 *

jueves, 12 de diciembre de 2019

EL POETA ES COMO EL RIO.

           

            El poeta nunca duerme;
            él no puede descansar
            porque si duerme se pierde
            sin luz en la oscuridad.
   
            El poeta es como un río
            cuando desemboca al mar,
            lleva el dulzor al navío
            al mezclarse con la sal.

            Se mete dentro las venas
            de las rosas y azahar.
            Va formando una cadenas
            de sueños sin despertar.

            Cuando le entierran un día,
            deja en papel, la mitad,
            de su corazón en poesía
            y sueños de alacridad
                      *

miércoles, 4 de diciembre de 2019

SI DIJESE QUE ES CARIÑO.

      

        Sí dijese que es cariño
        les estaría mintiendo.
        Sí dijera que es amor,
        tal vez sería el de un niño
        que nunca tuvo una flor.      

        Si dijera que es olvido,
        no diría la verdad.
        Es algo desconocido
        que alcanza perpetuidad
        en mi corazón herido.

        Nos fundieron a los dos
        juntos con  un alma y pecho.
        Cuando se funde una voz
        no quedaría bien hecho
        si no lo aprobará Dios.

        No se ha inventado palabra
        ni medida en el amor
        que pudiese compararla
        con la dulzura y candor
        que abrasa mi pecho en llama.

        Me voy bebiendo la hiel
        que se cruzó en mi camino
        porque se perdió la miel
        que un día el don Divino
        me entregara aquél clavel.
 
        y entre penumbras desiertas
        un día me la encontré
        a las tres sobre mi puerta
        y aquí, yo la desperté
        ya que no estaban muertas.

        Empecé a gritar ¡Mamás!
        Y se me inundó hasta el alma
        de tanta felicidad.
        Vi que del cielo bajaba
        una inmensa claridad
 
        que hasta la voz iluminaba
        al gritar Mamás, Mamás:
        –Qué cerca que estáis de mí
        y no os puedo tocar.
        La tres, empezaron a reír.

        Cada una,  en su lugar,
        con un mismo corazón
        con la misma intensidad
        que va rozando el dolor,
        la fuerza de tanto amar.

 
        Sí alguien me partiera el pecho
        en él, podría encontrar,
        el por qué estaba deshecho
        de mucho querer y llorar,
        por si,  algún daño les  hecho.

        Ellas son mis tres Mamás,
        una me dio luz y vida,
        otra esperanza y bondad
        y ¡Ella! mi esposa querida,
        me dio la felicidad.
                        *

martes, 26 de noviembre de 2019

AQUI PERDURA EI SILENCIO.

                  

Aquí perdura el silencio,
la quietud y la eterna paz.
Aquí se abrazan dos mundos
en un sueño sideral.
En cambio, ninguno de ellos
se vio la cara jamás.

Porque los separa un muro
más lúcido que el cristal.
Siendo la sombra del uno
la luz  que al otro le da,
apenas sí en un segundo
oscurecer o claridad.

Esa inmensa claridad
es una espada que clava
la noche y su oscuridad
en lo profundo del alma
y no la puedes arrancar.

Por que el alma es la hermana
del silencio intemporal
y penetra su estampido
donde no puedes llegar
a acariciar con tus manos,
lo que da la libertad 
a  los seres más humanos.
                  
Me va arañando un suspiro,
hijo de sombras lejanas
que  anida como una alondra
en las sienes blanqueadas.
 
Pero un recuerdo está vivo,
clavado en mis entrañas
y en un pecho dividido,
al recordar las mañanas
que como un pájaro herido
perdí la ilusión más sana
que jamás haya existido.
 
Diría, qué es fruto de la locura
de la existente condenación de la frente.
En cambio cuando despierto
son cual fantasmas vivientes
que en sus dientes ocultan las quimeras
que algún día yo soñé
y en los sueños pregunté
a cada una de ellas:
 
–¿Por qué nombre las tendré que recordar?
No esperaba que nadie respondiera
y en verdad, no tenían el por qué,
cuando de pronto la respuesta
de sus labios escuché.
–Soy la hija de una fiera
que va rompiendo tu tez.

Tal vez que fuera una tarde,
una noche o madrugada.
No quiero saber si fue un sueño
o de tus ojos, la  mirada,
o el estampido de un beso
que aún me alienta y me abrasa
los labios y el corazón,
como si fuese una llama.

¿Sabes por qué lo recuerdo?
Porqué se quedó en mi alma
esculpida como estatua,
cómo una antorcha de fuego
que a veces siento que me araña
los suspiros del aliento
y con las uñas de tus auras. 

Por lo cual siempre estás viva,
como si fueses un hada
que ilumina mi camino
cada día y en cada mañana.

–Hablamos. ¡Por qué hablas tú!
Sin mover los labios yo,
y tu entiendes lo que digo
con los ojos entornados
y la cabeza agachada,
sumergida en el vientre de la noche,
cómo una zarza enredada
en el fuego de mi boca,
 
enmudecida por las sombras
que hasta me privan del llanto
que se quedó tatuado
en los brazos del silencio.

Y en los delirios de sueños
salpicados de estruendos
que moran en las vaguadas
del tiempo, casi olvidado.

Pero la furia de tu alma,
sigue al sueño encadenado,
como si fuese una espada
que a mi pecho lo traspasa:
 
–Aún recuerdo las ruecas de tu lengua
al detonar en las rejas de mi ventana,
como un suspiro que vuelve
de un establo de la nada.

También sé, que están inermes
las dalias de aquella primavera
que se quedó en mi pluma enganchada.
cual el olor de las flores
que de tu cáliz derramas,
tantos besos sin perderse
que apenas, ya quedan nada.

No hay nadie que las acalle,
ni siquiera el firmamento.
No quiero ofender a nadie
pero tú, está en mis adentros
como si fueses el aire
que respiro, del aliento.
 
El día que ese me falte,
será cuando ya este muerto;
ni así creo que habrá nadie
que borren esos supuestos.
                                             *

lunes, 25 de noviembre de 2019

TE SIENTO COMO SOMBRA MUY LEJANA.



Te siento como sombra muy lejana
y ya no sé, si fuiste una ilusión
que una noche o tal vez que una mañana,
pudo haber soñado mi frágil corazón.

No sé, si tuve tu cuerpo entre mis manos,
los besos y la dulzura de tu amor.
No sé, si fuiste un fuego que temprano,
se apagó sin darme resplandor.
 
Pido al cielo sentir tu voz, Dolores,
y no tiene respuesta mi oración.
Te busco en mis sueños y en las flores.

Tal vez llegue sin sentirlo una mañana
 y tus auras regrese desde el sol
y esa voz no la sienta tan lejana.
              *