martes, 8 de enero de 2019

IMPERFECCIONES AJENAS.


 
    

         Cuando te mires en mi espejo
         contempla bien tu retrato.
Si me das algún consejo,
procura que sea barato,
ya que al mirar, mi reflejo
en los tuyos me delato.
 
       ¿Buscas la hastía codicia
       que hay en mi corazón?
Pues veras que tu avaricia
no encuentra la solución
del presente que te asfixia,
¡Y no me des la razón!

       ¿Quieres ver de mi 
       los defectos en la poesía?
Y en cambio no ves la altura
que alcanza tu fantasía.
Lo mío, siendo locura
convierte la noche en día.

        No tires nunca una piedra
sin medir bien la distancia,
ya que amarga como hiedra
al mezclarse en la ignorancia.
Tal vez sin querer tu hierra
al concederme fragancia,
la que es hija de la tierra
que siempre nos dio elegancia. 
      
        “¿Cuántos veremos la paja
en ojos del semejante
y en su mente le amortaja?”
Sin buscar lo de flagrante
que a su pecho le relaja
y, hasta me llamas tunante.

       Yo no puedo comprender
del hombre ciertos eventos,
cuando alardea de saber
con su frágil pensamiento.
Yo sólo sé el componer
o al menos siempre lo intento.

         Por lo cual quiero inventar
con los sueños a  unas criatura
que lleguen a tolerar
mi deficiente cultura.
¡Siempre que sean capaz
de exhibir cierta dulzura!
 
        Creo que puedo aportar
lo que navega en la mente
y lo intento trasladar
        a aquella sencilla gente
        que se contenta al nadar
        sobre espejo transparente.
    
         No quiero herir con destellos
de los estridentes labios,
aquellos romances bellos
que sembraron hombres sabios.
Yo siempre, me apoyé en ellos,
porque me son necesarios.
                           *
 

martes, 13 de noviembre de 2018

SI YO, NO HUBIERA NACIDO.


 ¿Si yo, no hubiese nacido
qué  falta sé notaria?
Porque vivir, no he vivido
y aún no entiendo todavía
a punto de naufragar,
sí acaso, habrá  merecido
la pena  de mendigar,
ese pan que me he comido.

Lo que he llegado a dudar,
si no lo habré confundido
con pedazos de despojos
arrojados a un muladar,
por las manos de algún mofo
que se quisiera burlar
del mendigo silencioso.

Sí, qué me llegó a saciar,
con su mendrugo asqueroso.
Lo que me hizo, pensar.
¿Quién fue el mito que quiso
con su maldición  engendrar
al copular con un oso,
dicha  especie de animal?

¿O fue con una serpiente
con quién me llegó a engendrar? 
Me vomitó en el camino
llegándome a abandonar  
como un fuego sin escoria
que calor no dio jamás.
 
Voy preguntándole  al cielo
y no me quiere contestar,
¿O es qué mi a alma de hielo
no lo ha sabido escuchar?
 
Tal vez que sea por eso
que no vea la claridad,
ni la caricia de un beso,
ni el lugar de un asilar
que dibujara en la sombra
el cantar de alguna alondra
que me llegue a consolar,
lo que me quede del alma.
 
Dejad que mis labios duerman
en los brazos de la noche,
y  que abrace el aullidos de algún trino,
o los ojos de las  estrellas,
acunadas en el espejo de la mar.
 
Y si acaso no durmiera,
dejadme soñar despierto
con jarales y primaveras,
para dibujar recuerdos
que yacen en las praderas,
como arenas del desierto.
 
Dejadme hasta que me arrastre
hacia un calvario enmudecido
el que siento al despertarme
cuando creo que estoy dormido

lunes, 12 de noviembre de 2018

DUDAS Y REBELDIA

        

Una tormenta de calma
que bate olas del viento.
Eso es lo que es mi alma,
corazón y pensamiento.

Dejad que arda la flama
del fuego de la pasión.
Por favor que nadie ponga
barreras a mi corazón,

porque partiría los mares
de ese pequeño universo
que aún estando en libertad
siempre me supongo preso.

Cautivo fui de las flores
de la luna y del sol.
Bebí del iris colores,
enredado en el dolor.

Dejad que fluya mi río
 hasta que sacie la sed.
La sed que tengo y el frío
por el miedo al no saber.
 
Tengo miedo de tener
por compañero el Averno,
porque sé que Lucifer
con flores que dá el Infierno.
      
Unas veces con las rosas
y otras con un clavel,
con disfraz de mariposas
y siempre un final con hiel.

Aunque parece dulzura
las frutas de esa mansión,
me producen amargura
sus fibras de tentación.

De esa que me va bañando
con aguas cutres de un río
donde mi alma temblando;
temblando y muere de frío:

–Quédate tu dulce miel
y esa lluvia del rocío,
porque tú, eres Lucifer
un ladrón siempre escondió.

Déjame en el hastío invierno
durmiendo mis felonías,
ya que el calor de tu infierno
es la soledad más fría.   

Sí esa tormenta de viento
arrastra a mi corazón,
seré cual barco sin puerto,
sin bandera, ni timón.

Sería la sombra de un muerto
que vivo se sepultó;
ahogándose en un desierto
donde nunca el sol llegó.
Dejadme en mi dulce sueño
sin llegarme a despertar.

Aunque mi barco es pequeño
intenta no naufragar,
ya que a tu reino desdeño
sin futuro ni fanal.
No quiero arder cual un leño
en un fuego sin final
            *P  

jueves, 8 de noviembre de 2018

EL POETA ES UN ESCLAVO.



El poeta es como un marinero errante
que navega en las sombras del amor
y busca en las corolas de la flor,
el placer del furtivo caminante.
              
El poeta es un esclavo delirante
desde ante de nacer, por el dolor
y se pierde sin saber cual el color
de la aurora o del cielo más brillante.

Es un alma entregada a la poesía
y se esconde en las cavernas del papel,
convirtiendo con su pluma la ambrosía

y la fragancia de la rosa y el clavel,
en la fuente de ilusiones cada día
donde abreva en el dulzor de toda miel.
                             *

miércoles, 7 de noviembre de 2018

QUE DOLOR DIOS MIO

 
Dedicada a esos seres que no tienen
donde reclinar la frente, en las noches
del crudo invierno.
                  *
Cuando miro al dintel de la distancia,
en donde pastan las yedras del saber.
No llega hasta mi mente, el entender.
Por lo que me conforta vivir en la ignorancia.

Cómo siento a tanta  alma encallecida
y que desprecian los emejantes a y mi ser.
¿Porque tengo sin llegar a merecer,
los  regalos que me llegan de otra vida?
       
Una cama, aposento y la comida,
el cariño y el amor de una mujer
que recuerda lo que a veces, se me olvida.
 
Con su entrega para hacerme comprender,
las miserias de esos seres, sin medida,
y medio helados en el frío, amanecer.
                                   *

jueves, 25 de octubre de 2018

¿QUÉ ES LA ETERNIDAD?

 

Pienso que la eternidad
es un circulo cerrado
sin principios ni final.
Es el tiempo congelado
donde no hay ningún reloj
que la pueda seccionar.

Al empezar a cabalgar
en ese tiempo sin tiempo.
Por mucho que llegue andar,
llegaremos al mismo centro   
del espacio de una vía sideral,
donde iniciamos los pasos
mucho ante de empezar.

"Si en la vida hay otra vida
después de nuestro final"
¿Qué es la vida sin la vida,
al pensar en la eternidad
que aunque mucho se camina,
estamos en el mismo lugar
de aquel punto de partida?...
                 
Sólo El Señor, me responde
y yo no le sé escuchar.
Porque no  basta ser hombre
para  ver la realidad
de lo que el cielo derrama
en las almas sin dudar.
Y sin preguntas malsanas
de tanta barbaridad
que el hombre lleva en su alma.
                  –
Cuántas veces llamo al cielo
y no escucho su respuesta.
Me ahogo en el desconsuelo
al no encontrar esa puerta
que vería cualquier ciego.
Porque Dios la tiene abierta
cuando se siente su apego
en el alma  del poeta...
 
                                            ¿Tú viniste a  salvarme
y diste la vida por mí?
¿Y yo qué hago Dios mío
que no sea ofenderte a ti?

Nada  hago, Buen  Pastor
que no sea ir derramando,
mis putrefactas basuras
ante tus brazos de amor.
¡Cuánta falta de dulzura!
Y de omisiones sin cariño
y hasta de fe por tener.
Me comporto como un niño
que aún no aprendido a comer.

Dios mío, déjame pedirte algo
que aun no sé, si es coherente,
porque en mi lengua hay tal fango
que hasta salpica la mente.

Te pido con humildad
que pongas Tus Sacras manos
entre mi piel y Satanás;
porque me va torturando
de la  manera más cruel 
hasta cuando estoy rezando.

Estoy casado Dios mío
de recibir arañazos
de ese ángel "malparió".
Cansado de ver pedazos
de  mí cuerpo, seco y frío
con los que él va jugando
cual si fuese un desafío
a tu Majestad, Dios mío.
 
 Conmigo se va ensañado
al pintarme de colores
los más desértico prado
con falsas inexistentes flores.
Él sabe que son de agrado
a esa  la fiera  escondida
en mi pecho desolado.
 
                                             Está cansada de luchar
con dicha fiera, mí espada.
Ella bien sabe atacar
cuando más está descuidada
o cuando goza de paz
en el silencio callada.
 
Cuando digo estar cansado,
no me refiero a vivir.
Porque Tu, Señor me haz dado
una fuente que sin ti,
me ahogaría desolado
si no pudiera escribir.

Pero sí que estoy cansado
de recibir del Averno,
arañazos y bocados;
se empeña en hacerme ver
de que no existe Tu Reino.
Dios mío, esa bestía es tan cruel
que no ve que su veneno
no me puede convencer.
¡Por qué si no está lo Eterno!
¿Cuál es entonces su papel
con sus repulsivas cuernos?
                                                                *

miércoles, 24 de octubre de 2018

SUEÑOS PARA UN MAÑANA DESCONOCIDO.


 
    el estampido de los sueños de la mente
y las blancas alas de las hadas,
sobre las crines de los caballos alados
y el desfile de ángeles y querubines
arropados con miles de fantasmas,
al otro lado de las estrellas.

Y el sueño que sigue cabalgando
a la deriva como bolas de granizo
que golpean ignorantes el alcacer,
sin abrirle las hojas de los ciprés.

A lo lejos se siente trinar un ruiseñor,
deslizándose en las llanuras verdes del tiempo
y bañado por las olas de la luna,
en los más largo y azul del viento,
donde las garras del pensamiento
van dejando estruendoso latidos del corazón
que lentamente se dejan apagar como una luz
cansada de alguna  llama, inerme.
      
De aquél sueño transparente
y perdido en el plenilunio
de todas las congojas y aledaños.
   La verdad más cierta
    traspasan las murallas de la muerte.

Es cuando los sueños dejan de ser fantasías,
para convertirse en las páginas del tiempo,
     o en un ángel dormido en el Olimpo,
     el que como fantasma se desvanece
     más allá de las estrellas, quedando de ti,
     solamente el cantar del ruiseñor
     extendido en las hojas amarillentas
 
      de un cuaderno olvidado.
      Hasta que un día alguien pregunta.
      ¿De quien fue aquella sombra
      que dejó en el otrora liras sepultadas?
      Esto me recuerda que he de formar
      parte del mismo farallón
      en los brazos de un viento, azul enmohecido
     que yace más aya del estampido  del tiempo
                            *