viernes, 18 de diciembre de 2015

ME GUSTARÍA DESPERTAR.



       Paso lento, en los largos caminos
       donde los sueños ocultan la faz.
       No sé, el por qué el destino
       me corona con amargas hiedra sin paz.
       Voy viviendo en los abrojos y los espinos
       y no encuentro manantial para abrevar.

       Donde el alma sedienta por el fuego 
       donden  entre las llamas galopo sin cesar,
       con los sueños del niño como un juego.
       Juegos de sueños sin llegar a despertar
       de la ilusión sepultada en un lugar
       y que la mente no llegan a encontrar.

      Voy caminando en las falsas quimeras
       y los apócrifos se convierten en verdad.
       Y la mente que es muy lenta, nunca llega
       a esconderse del miedo o de la falsa oscuridad,
       de un paisaje, unas flores, o una vega
       que se pueda en el alma reflejar

       y cortar de las bellas parameras,
       los jazmines y florales de un rosal.
       Les haría a mis sueños una escalera
       que escalara más allá de un ornar.
       Y llevar a toda la tierra entera
       el amor de mis sueños de cristal.
                      *

martes, 1 de diciembre de 2015

A TODA LA HUMANIDAD.

 

Sé que me comprenderán.
               -
Sea la presente, mi ofrenda
a toda la humanidad,
y un abrazo como prenda
en fiesta de Navidad.


Deseo llevar a mi estirpe
el más estridente beso
que puedan pensar que existe
en todo nuestro universo.


Puede que sea mi locura
querer para los demás;
y por qué no a las criaturas
que no pueden alimentar


a tantos niños que mueren 
ante de saber andar,
los que sin duda se quieren
¿Y qué les solemos dar? 


Siento vergüenza ajena
por los que amasan fortunas.
Pasan de largo en las penas
de esa inmensidad sin cunas.


¡Gritarán al poderoso!
Que su poder no es eterno
y tal vez que sus tesoros
le librarán del Infierno


Perdonen tal osadía.
por atreverme a opinar
de lo que nunca sabría,
si en realidad soy uno más


que se atreve a valorar
lo que hay en ojo ajeno,
sin mirar un tato atrás 
y ver que no soy tan bueno; 


al quererles manifestar
el por qué de error ajeno,
sin ponerme a valorar
lo que puedo ser de obsceno.


No son palabras vacías
su contenido de amor;
son totalmente alegría
de un fiel vetusto español,


que con amor yo les mando
con humildad e ilusión
lo que fue el mayor regalo
que el Cielo me concedió.


Les deseo unas navidades
que deseen de su aledaño
y con todos sus familiares
un próspero nuevo año.
                *
Un fuerte abrazo de vuestro amigo Rogelio

jueves, 26 de noviembre de 2015

ES UN SIMPLE TESTAMENTO.



             Es evidente que he sido un peregrino
             que desde el mismo día en que nací,
             anduve por desérticos caminos
             y hoy que ya es supuesto fin,  
         puedo decir sin dudar
        que me hallo de regreso
        a mi verdadero hogar.

        Mi vida sólo fue un puente
       que me ayudó a cabalgar
       a la grupa de la muerte
       que me lleva al más allá,
       donde sé que hay una fuente
       de dulce felicidad.

      Si duermo, no me debéis despertar,
      a lo sumo recordarme
      como una estrella fugaz  
      que alguna noche muy tarde,
      quiso destellar bondad.
     Y tan sólo recordarles
     mi gran deseo de paz.
                  *
     Rogelio García Galindo.             

jueves, 19 de noviembre de 2015

MI PLUMA NACIO EN EL CIELO.

        

          Mi pluma nació en el cielo                              

         a la sombra de una estrella.
         Nunca sabrán que consuelo
           me mandó esa luz tan bella.

           Es como antorcha de fuego
que dan luz al corazón.
Son llamaradas que luego
inundan el sinrazón.

Esa estrella de mi pluma,
tiene nombre y apellidos.
Es un lagar de dulzura
que en mi pecho se ha metido,
para dibujar del alma
los mayores consabidos,
de esa luz que no se apaga,
ni aunque quede en el olvido
dichas huellas de mi cara.
               *

martes, 17 de noviembre de 2015

LLORAR, NO VAIS A LLORAR.



Llorar, no vais a llorar
cuando me perdáis el artista;
sólo podréis comprobar
que fuisteis corto de vista
al no saber valorar
mis derramadas conquistas.
        
Siento como un estallido
en la sombra de la noche
que me arañan las escamas
del alma, cansada y fría.
Y la silenciosa soledad,
me grita despavorida,
como furia de huracán.

Un día, el hombre llorará
cuando se cierre mi puerta
y hasta se maldecirá
por no escuchar al poeta
cuando aún podía hablar. 

Es muy fría la verdad
que araña sin compasión
y con hastía crueldad
el fondo del corazón. 

Llorar, no voy a llorar
aunque me ahogue el dolor;
porque hay en mí un caudal
que me lo alimenta Dios,
para que pueda gozar
del fruto de un dulce amor.
Amor que da libertad
a mi alma y a mi voz
y a la pluma al derramar 
lo que mana en mi interior.

Por lo cual, no lloraré,
en todo caso, cantar
al pensar que un día tal vez
el hombre si abrevara
en la fuente de mi miel,
con la que se embriagará.
           *

jueves, 5 de noviembre de 2015

QUE SIN OJOS ME MIRABA..



             Se abrazaba con sus garfios
             a las estelas de mi alma.
             Aquello más que la ira del Averno,
             era la venganza de un fantasma
             que sin ojos me miraba con desprecio,
             y sin labios me llamaba fematero,
             que sin manos me arrancaba las entrañas,
             y que su fuego me quemaba el pensamiento
             en las penumbras de la noche
             me arrancó la lucidez del corazón.

            Y a  la aurora del destierro
             yo le pude preguntar aquella noche.
             –¿De dónde vienen esas sombras grises
             Que me abaten las telarañas del pecho,
             cuya esfinge, no tiene rostro,
             ni manos, orejas, ni nariz,
             solamente los destellos amarillos
             de luz que iluminan en los desiertos?
 
           ¿Por qué mi mente desolada, ya sin rostro
            que sé adentra en los negros farallones
            de raíces abominables del olvido,
           y que derrama la sangre de mi alma.
            Le clava las aristas de sus fauces
            en el centro de ese grito que me llama,
            con la sombra de un fantasma sin oídos?

           Si son los azotes  de falsos dioses
           no me harán estremecer,
           ni aunque todos los glaciales
           se deshagan a la vez
           y se unieran a los mares.

           No me podrán someter
           ni aunque todos los dioses
           de ese sueños
           se arrodillaran a mis pies
           y esparcieran las cenizas
           de mis huesos, el alma será de Él,
           porque Dios, le dá  a la mente
           la dulzura de la miel
           y mis manos son el puente,
           que trasladan estos sueños al papel.
                              *

martes, 27 de octubre de 2015

NO SÉ ARROJAR EL DESPRECIO.


No sé, arrojar desprecio con los labios,

ni escupir a las sierpes del pasado.
Porque si lo supiese hacer,
Juro que con mis esputos
lapidaria a “los reyes endiosados”.
Aquellos que rompieron las murallas
de mis desérticos  sueños
que aún me araña en el pecho.

Sé, que aquellos, ya murieron
y tan sólo sus cenizas se quedaron
en los escabrosos deshechos
y los desérticos olvidado.

Cómo quisiera derramar
el veneno que engendraron los cañones                        
en mi  pesada cruz  acristalada,
aunque dura cómo el bronce. 

Como a paloma blanca me inmolaron
con la ira de los fusiles
los “dioses verdes de la humanidad”
Aquellos que se apoyaron
en los ojos de la muerte.

Porque no sabían mirar,
ni saborear las mieles del panal
que en los rubios colmenares
se podían deleitar y acariciar
como  ángeles del cielo.

 Me sepultaron en vida
cuando no sabía ni andar
y aún me sangra aquella herida
que no llegan a cicatrizar.

Dios sabe que he perdonado
y que he tratado de olvidar:
ese es mi mayor pecado
porque no sé olvidar
el tronar de la metralla,
los refugios subterráneos,
ni la sangre de la gentes
estampada en las paredes
como rosas desgranadas,
rojas igual que amapolas
y semejantes a cataratas.

Fue el garfios de la muerte
los que enredaron sus alas
a los que no podrían volar,
ni saborear las aguas
de un postrero manantial

que aún creo que nos separa
de la pura realidad
que aún me acarician el alma
el cenotafio del más allá,
donde duermen golondrinas
acunadas en los brazos de la muerte
que ya no pueden volar.

 Perdonar  ¡Claro que sí!
¿Pero se pueden olvidar
a los niños repelando cacerolas
de militares y sin saber lo que es el pan?
¿O lamiendo  aquellos huesos
y las mondas de patatas sin guisar?

¿Cómo podría olvidar
el silbido de las bombas
y el estruendo de los motores asesinos
o de criaturas asustadas
que no sabían, ni andar?

Claro que pueden olvidar
aquellos que no han sufrido
en sus carnes las patadas,
del fuego, el hambre y el dolor,
por los cerdos “sin perdón”,
de aquellos que nos legaron
el derecho a no tener camas,
ni un plato aunque fuese
de bazofias para poder devorar
y acallar con él, los gritos del hambre.

¡Claro! que pueden olvidar
los que no han sentido los cuchillos
             de las cucharas vacías sin usar,
             ni el estampido de un mínimo abrazo
de juguetes de cartón descoloridos
por las sombras de la vejez.
Sólo se nos regaló el silencio
del miedo a los piojos y  a no llorar
que como hordas galopaban en la piel
desnutrida de los niños sin comer.

Sí, hambrientos de  tantas cosas,
de escuelas  para saber
que hora es cada día cuando
empieza amanecer.
Hambre y sed de las caricias de Dios
porque nada nos dijeron
donde mora el Creador,

sólo que estaba en el cielo
y a nadie se le ocurrió decir
que Dios estaba en los pechos
de cada niño de aquellos,
con caras ensangrentadas
porque dormían en el suelo,
como millones que vemos
donde no existe el petróleo
de este flamante universo.

Perdonar; ¡naturalmente
que están perdonados
sin rencor y con piedad!.
¿Por qué quienes fuero las fiera?
Yo no sé a donde están,
ni aún sé si he aprendido
como se debe olvidar.
                           *