jueves, 5 de noviembre de 2015

QUE SIN OJOS ME MIRABA..



             Se abrazaba con sus garfios
             a las estelas de mi alma.
             Aquello más que la ira del Averno,
             era la venganza de un fantasma
             que sin ojos me miraba con desprecio,
             y sin labios me llamaba fematero,
             que sin manos me arrancaba las entrañas,
             y que su fuego me quemaba el pensamiento
             en las penumbras de la noche
             me arrancó la lucidez del corazón.

            Y a  la aurora del destierro
             yo le pude preguntar aquella noche.
             –¿De dónde vienen esas sombras grises
             Que me abaten las telarañas del pecho,
             cuya esfinge, no tiene rostro,
             ni manos, orejas, ni nariz,
             solamente los destellos amarillos
             de luz que iluminan en los desiertos?
 
           ¿Por qué mi mente desolada, ya sin rostro
            que sé adentra en los negros farallones
            de raíces abominables del olvido,
           y que derrama la sangre de mi alma.
            Le clava las aristas de sus fauces
            en el centro de ese grito que me llama,
            con la sombra de un fantasma sin oídos?

           Si son los azotes  de falsos dioses
           no me harán estremecer,
           ni aunque todos los glaciales
           se deshagan a la vez
           y se unieran a los mares.

           No me podrán someter
           ni aunque todos los dioses
           de ese sueños
           se arrodillaran a mis pies
           y esparcieran las cenizas
           de mis huesos, el alma será de Él,
           porque Dios, le dá  a la mente
           la dulzura de la miel
           y mis manos son el puente,
           que trasladan estos sueños al papel.
                              *

martes, 27 de octubre de 2015

NO SÉ ARROJAR EL DESPRECIO.


No sé, arrojar desprecio con los labios,

ni escupir a las sierpes del pasado.
Porque si lo supiese hacer,
Juro que con mis esputos
lapidaria a “los reyes endiosados”.
Aquellos que rompieron las murallas
de mis desérticos  sueños
que aún me araña en el pecho.

Sé, que aquellos, ya murieron
y tan sólo sus cenizas se quedaron
en los escabrosos deshechos
y los desérticos olvidado.

Cómo quisiera derramar
el veneno que engendraron los cañones                        
en mi  pesada cruz  acristalada,
aunque dura cómo el bronce. 

Como a paloma blanca me inmolaron
con la ira de los fusiles
los “dioses verdes de la humanidad”
Aquellos que se apoyaron
en los ojos de la muerte.

Porque no sabían mirar,
ni saborear las mieles del panal
que en los rubios colmenares
se podían deleitar y acariciar
como  ángeles del cielo.

 Me sepultaron en vida
cuando no sabía ni andar
y aún me sangra aquella herida
que no llegan a cicatrizar.

Dios sabe que he perdonado
y que he tratado de olvidar:
ese es mi mayor pecado
porque no sé olvidar
el tronar de la metralla,
los refugios subterráneos,
ni la sangre de la gentes
estampada en las paredes
como rosas desgranadas,
rojas igual que amapolas
y semejantes a cataratas.

Fue el garfios de la muerte
los que enredaron sus alas
a los que no podrían volar,
ni saborear las aguas
de un postrero manantial

que aún creo que nos separa
de la pura realidad
que aún me acarician el alma
el cenotafio del más allá,
donde duermen golondrinas
acunadas en los brazos de la muerte
que ya no pueden volar.

 Perdonar  ¡Claro que sí!
¿Pero se pueden olvidar
a los niños repelando cacerolas
de militares y sin saber lo que es el pan?
¿O lamiendo  aquellos huesos
y las mondas de patatas sin guisar?

¿Cómo podría olvidar
el silbido de las bombas
y el estruendo de los motores asesinos
o de criaturas asustadas
que no sabían, ni andar?

Claro que pueden olvidar
aquellos que no han sufrido
en sus carnes las patadas,
del fuego, el hambre y el dolor,
por los cerdos “sin perdón”,
de aquellos que nos legaron
el derecho a no tener camas,
ni un plato aunque fuese
de bazofias para poder devorar
y acallar con él, los gritos del hambre.

¡Claro! que pueden olvidar
los que no han sentido los cuchillos
             de las cucharas vacías sin usar,
             ni el estampido de un mínimo abrazo
de juguetes de cartón descoloridos
por las sombras de la vejez.
Sólo se nos regaló el silencio
del miedo a los piojos y  a no llorar
que como hordas galopaban en la piel
desnutrida de los niños sin comer.

Sí, hambrientos de  tantas cosas,
de escuelas  para saber
que hora es cada día cuando
empieza amanecer.
Hambre y sed de las caricias de Dios
porque nada nos dijeron
donde mora el Creador,

sólo que estaba en el cielo
y a nadie se le ocurrió decir
que Dios estaba en los pechos
de cada niño de aquellos,
con caras ensangrentadas
porque dormían en el suelo,
como millones que vemos
donde no existe el petróleo
de este flamante universo.

Perdonar; ¡naturalmente
que están perdonados
sin rencor y con piedad!.
¿Por qué quienes fuero las fiera?
Yo no sé a donde están,
ni aún sé si he aprendido
como se debe olvidar.
                           *

jueves, 17 de septiembre de 2015

MEGUSTARIA SER UN NIÑO.



Señor, quiero abrir de par en par
el rincón y fortaleza
donde Tú siembras  amor,
y esperanza sin tristeza.
Y lo que es más, ser hijo Tuyo,
sin merecer tal favor.

 Me gustaría ser un niño
para  jugar entre los dos
con montañas de cariño
y muñecas de cartón,
y entregársela a los niños
que afluyeran como flor,
más allá de las murallas
de las sombras del dolor,
y luego, decirte, ¡gracias!
Por brindarme esa ocasión
y ofrendarlas sin reservas
a Nuestra Madre, ¡Señor! 

Sé que mi  puerta esta abierta
para que el  soplo de Dios,
al que nunca le di paso
a que entrara en mi interior.
Y al que nunca le hice caso
cada vez que me llamó.
No sé si fue por temor
a qué un día me quitara
la cómoda situación.

jueves, 18 de junio de 2015

UNA PAUSA EN ELCAMINO


 
           
Me voy a guardar la pluma.
Me apetece descansar.
Voy a irme a la laguna
que me ofrece el ancho mar,
a disfrutar de su espuma
y de sus algas, respirar.
 
Voy hacer del sentimiento
un silencio en soledad
y aparcaré el pensamiento
en la sombría  oscuridad.
Espero que el Sol y el Viento,
fortalezcan mi ansiedad.

Y cuando acabe este evento,
si  en la pluma emana miel
y mis yertos pensamientos
son los mismos, hoy que ayer.
Sacaré de los adentro
lo que llevaré al papel.

Quizás mi mente se aclare
con la luz del nuevo día,
si me poyo en los pilares
de la sacra simetría.
Entonces dibujaré
la rosas de la ambrosías,
cuales colmenas de miel
enredadas en las poesías.

Pero si ésta  no llegara,
le pido al cielo bondad                      
para iluminar mi cara
con nítida claridad.
Claridad que iluminara
manantiales de bondad
que a todos ustedes llegara.
             *

viernes, 29 de mayo de 2015

TE SIENTO COMO SOMBRA MUY LEJANA.



Te siento como sombra muy lejana
y ya no sé, si fuiste una ilusión
que una noche o tal vez que una mañana,
pudo soñar mi frágil corazón.

Sé que tuve tu cuerpo entre las manos
los besos y la dulzura de tu amor.
No sé, si fuiste un fuego que temprano
que se apagó sin darme resplandor.

Pido al cielo sentir tu voz, Dolores,
y no tiene respuesta mi oración
te  busco entre los sueños y en las flores.

Tal vez llegue en silencio una mañana
cuando crea que no existe la luz del sol
y tu voz no la sienta tan lejana.
              *

jueves, 21 de mayo de 2015

ALGUIEN DIJO, ALGUNA VEZ.

                        

A la memoria de la mujer
maltratada...
                                  
Alguien dijo alguna vez
“que era un acto criminal
maltratar a una mujer”                  
yo les digo de mi parte
qué abominable lo es.                    

Yo sé, que algún día habrá alguien
que hagan un monumento a esas diosas.
Como homenaje a la maltratada mujer,
víctimas de la maldad. 
             ­-
Pondrán sobre el pedestal
la lujuria y la codicia
de tal acto criminal,
y ultraje y la avaricia
del hombre cual animal.

¿No piensan que la mujer
fue puesta sobre la tierra,
por la mano de Yahvé.
Para hacer paz donde hay guerra
y a alumbrar a otros ser?

Ellas son madre y esposas,
luz y flor de amanecer.
Su fragancia es como rosas,
su dulzura, como miel,
la derraman en toda cosa.

–Por todo el amor de Dios,
no ofender a la mujer.
Todo aquél que la maltrata,
solo podrán recoger
“Aquellos que a hierro matan”
Con hierro han de perecer.

La mujer es el espejo
de toda la humanidad.
Es madre, esposa e hija
que el amor lo suelen dar
sin que nadie les exija.

Cuando la mujer se queja
es porque el dolor en ella,
es mayor que cualquier daga
clavada en el corazón.

La mujer es una estrella
que ilumina más que el sol. 
Es  aroma de azahar
que tanto semeja a ella,
ya que van sembrado paz
con toda su alma bella.

Si se enoja con alguna,
póngale un poco de miel.
Háblele usted de la luna,
de las dalias o el clavel,
y de mentiras, ninguna.

Será un nuevo amanecer
el que despierte en su cuna.
Esos colmos han de ser,
almizcles cual de aceituna
en el pecho de mujer.

Mimarles en la juventud,
en el dolor y el placer,
con la mayor magnitud.
Porque luego en la vejez, 
es columna de la cruz
que a usted ha mantener.

Yo les digo de mi parte
que el muy bella la mujer.
El matrimonio es un arte
que allá en el atardecer,
es compañía importante.
¡No maltraten a la mujer!
                 *

lunes, 4 de mayo de 2015

CIERRO LOS OJOS Y TE VEO.



Cierro los ojos y te veo
como una paloma blanca
que anida en mi corazón.
Y en estruendo de tus huellas
se dejan oír en mi alma
cual si fuese una canción,
arrancada al pentagrama
que acaricia las estrellas
en el espejo del mar.

Cierro los ojos y te veo
como una luz que me guía
hacia el más bello trofeo
de tus labios hecho poesía.

Cierro los ojos y te veo
en un ayer cicatrizado
que sangra en mi interior.
Porque no existe el pasado
para el fuego de mi amor,
ya que es desmesurado
el calor de dicho don. 

Sé que es un eterno fuego
que nadie podrá apagar,
aunque se juntara el cielo
con el espejo del mar,

Aún después seguirá  vivo
como la primera vez,
cuando te vieron mis ojos
y de ti me enamoré.
                                                          *