martes, 12 de febrero de 2013

ME GUSTARIA DESNUDARME.



               Me gustaría desnudarme
                                       ante tus ojos, Señor,
                                       y luego venir a postrarme
                                       junto a tu Cruz, sin temor.

                                      Desnudarme la corbata
                                      que no me deja expresar
                                      lo que hay en la garganta,
                                      cuando estoy ante tu Faz.

                                      Desnudarme la camisa
                                      que va cubriéndome el pecho
                                      y la escoria de la ceniza
                                      del daño que a Ti te he hecho.
                       
                                      Desnudarme de los guante
                    de las manos encallecidas;
                    guantes blancos petulantes
                    que llagaron a otras vidas.
 
                    Desnudarme los andrajos
                    de la envidia y la mentira,
                  del odio y la cobardía,
                  y enfrentarme a la vida
                  con nobleza y gallardía.

                   Señor, me gustaría ser capaz
                   de desnudarme ante Ti,
                   arrojando por la borda
                               de mi navío  bergantín  
                  las espadas de los labios,
                  los garfios de las miradas
                  y secretos del corazón
                  con la mente despejada,

                  seguro que yo sería, Señor,
                  una luz más de tu alma
                  que daría resplandor
                  como el fuego de una llama
                  que al mundo daría calor.

                  No permitas que mi disfraz
                  cubra el alma en el rocío,
                  aunque el hielo de la noche
                  me traspase con su frío.

                  Cómo quisiera tener, Señor,
                  la nobleza de un chiquillo
                  y la fragancia de una flor,
                  y registrar tus bolsillos
                  y encontrar todo tu amor.

                  Jugar contigo, yo quiero
                  en el filo de la tarde.
                  Jugar contigo sin miedo,
                  igual que hacía con mi madre
                  al buscar aquel caramelo
                  del bolsillo de mi padre.

                  Con la misma confianza
    yo quiero jugar, Señor,
           porque busco la esperanza
    de tu incomparable amor. 

            Quiero desnudarme, Dios mío
            de las manchas del pecado,
            del andrajo, putrefacto y frío
            que siempre fui ocultado
            entre mis carnes "escondió"

            Quiero vivir desnudo, Señor,
            en tus brazos como un niño,
            y dormir como una flor
            con amor de tu cariño.

   Quiero Señor que me ayudes
          cuando abandone esta nave,
                             y que mi alma se desnude
               con el amor, qué Tú sabes.

viernes, 8 de febrero de 2013

VI LÁGRIMAS EN TUS OJOS.


 
Mención para Yolanda Canovas.
                             *        
         Miré desde el más allá  
y vi lágrimas en tus ojos
cuando un cierto contingente
te preguntaba por mí.
No pudiste responderle,
sólo miraste al Cielo
y no sé lo que allí viste
que tu enorme desconsuelo
desapareció en tu mente.

         ¿Fue de una voz invisible
que tan sólo tú escuchaste,
la que  llegó  de una estrella
que en la mente fabricaste?. 

Con los gritos te decía:
–No te acongojes Yolanda
que nada muere en la vida
mientras alguien en su alma,
la mantenga siempre viva
la esfinge  del que se ama.
Como una vela encendida
de un fuego que no se apaga,
cuando nunca a ésta se olvida. 

De pronto surgió en tus labios
cual  si fuese una explosión
o el trino de algún canario
que aparcó en tu corazón;
la respuesta convincente
que nadie podría decir
lo que dijiste a la gente
que te preguntó por mí;

–Él está en el más allá
pero sus huellas quedaron
en aquél mismo lugar,
donde su pluma engendraron
versos de sueños y de paz. 

Mientras el tiempo sea tiempo
y los relojes caminen
y la luz del  Sol sea fuego.
Nadie las podrá borrar
de las entrañas del pueblo
que,  a él lo llegó a escuchar. 

Por lo cual, Rogelio vive
Inerme en los corazones
de todos aquellos que siguen
y escudriñan sus canciones.
Aún después de ser su cuerpo,
nada que en la pluma vive
o cenizas de confines
de la lejanía del tiempo.
Yo sé estará en  multitudes viviendo.
2/04.

jueves, 7 de febrero de 2013

TRANSPARENCIA DEL EL ALMA

   
           

        Sólo honestidad y decoro
        pongo en los versos al crear.
        Y en la estrofas al recitar,
        las  bordo con plata y oro.
                                                         *
                                                TRÉBOLES
                                                         *
       Es verdad que a veces lloro:
        no sé crear sin llorar;
        porque mi alma al cantar,

        se encarna  en la fantasía,
        sin la cual no sé, ni andar,
        ni dar vida a la poesía, 

        Pinto antorchas en el coral
        y se convierten en poesía
        de un caudaloso fanal.

        Los sueños de fantasías
        navegan sin descansar
        entre nardo y la ambrosía.

        Me convierto en peregrino
        e intento a muchos llevar
       con la  pluma al buen camino,

        y sin parar de moldear
        como alfarero en el barro
        fundo las sombras del mar.

       El que se suba en mi carro       
       bien puede garantizar  
       que en mi alma no hay guijarro.

        Porque  observará al andar
        que se subió en una nube
        como la luna en el mar.

       Títulos, yo nunca tuve,   
       ni los pretendo alcanzar
       Pero sí que mi alma sube

       hasta llegar a encontrar
       los más lejanos confines,
       que hubiese en cualquier lugar   

       en  hordas de querubines
       con orgías y sonrisas
       y detonantes violines.

       Bien sé que un día a mis cenizas,
       aunque la verdad sea cruda
       se le acabarán las prisas,

       sin lugar a duda alguna
       y por razones de peso
       dejaré de ver la luna   

      Cuando ya sean mis huesos
      la sombra de una ilusión
      en construcciones de yesos:

      las huellas del corazón
      sólo serán felonías,
      más allá de la razón,

      del cielo y la fantasía,
      sumergida en la dulzura
      se marchará el alma mía.

     Si hubo dolor o amargura
     en la soledad  desnuda,
     lo tapó la sepultura.

     –¿Mis versos no dicen nada?
     Es porque el ciego camina
     sin saber que es la  mirada

     en los páramos y colinas,
     entre lirios y el azahar,
     donde nacen piedras finas.

     Guarecido en vanidad                
     y sin detenerse a mirar
     ¿quién no tiene un vestido igual?

     Cuando empieces a recitar,
     no busques aquella canción
     que nunca podrás hallar.

     Métete en mi corazón
     y en la sangre de las venas,
     encontrarás la razón,

     del por que de las cadenas
     y de esta amarga dulzura
     que alivia todas las penas

     con sueños en desmesura,
     yo vi que estaba despierto
     al pie de una sepultura.

     Soñé que ya estaba muerto
     mientras alguien me llamaba
     desde un lugar muy desierto.

     Entre brumas yo lloraba
     al tiempo que maldecía
     la luz que el cielo me daba,

     ya que gritar no podía
     porque no tenía voz,
     pero todo lo veía

     girando en torno de Dios,
     y la muerte me decía.
     –Vamos al cielo los dos.

     Sin comprenderlo decía
     con vocablo transparente.
     que entonces yo no dormía;      

     era el ángel de la muerte
     que con falacia pedía,
     –Duérmete y no despierte 

     Me agarré a la  fantasía
     que luchaba como un perro
     y en los sueños me mordían.

     Cuando vi mi propio entierro
     llegando a la sepultura,
     maldije aquel destierro.
         
     Qué tristeza y amargura
     al no poder despertar
     del sueño de tal locura

     Oí, no sé quien era al gritar.
     –Esta vez estás soñando
      y te podrás despertar 

      lo peor debe ser  cuando
      no sea el sueño realidad,
      ni tampoco estés llorando.

                                       –Será que en la eternidad 
      tu alma estará volando
      en sombra en la claridad.

miércoles, 6 de febrero de 2013

LES LLAMAN CRUCES...

               

Llaman cruces a cualquier cosa
o sin más a los reveses.
Oro dicen que es el tiempo
perdido en la distancia
y no hay forma, ni contesto
que se pueda equiparar
a semejantes supuestos.

Un revés, no es una cruz,
es simplemente un dolor
que disminuye la luz
que radia dentro del ser.

La Cruz real y verdadera,
es símbolo de esperanza
que cualquier alma la espera
cuando vuela a lontananza.

El tiempo es una sustancia
que el  hombre suele gastar,
sin concederle importancia
y sin saber administrar.

Porque el tiempo es un tesoro
que heredamos al nacer,
para gastar con decoro
y hacer buen uso de él.

Luego sí sufres un revés
y el tiempo lo mal gastaste.
No tiene nada que ver
con lo que tú te excusaste.

La Cruz, no es ningún dolor,
pero el tiempo si que es oro
que a ambos como tesoros,
tal cual los hemos de ver.

lunes, 4 de febrero de 2013

UNA EXTRAÑA SENSACIÓN



        Una sensación extraña
        en el silencio de la noche,
        cuando el roce de mi pluma,
        se dejó acariciar por el sentir
        de una ráfaga de fuego.
        Por el estallido de un suspiro
        que duerme en la oscuridad
        de mi pavoroso pecho.

       Hasta pienso sí, fue cierto
        que yo no estaba soñando
        en los brazos de aquél sueño.
        Tal vez fue la soledad
        la que me enredó en su garras,
        lo cual no sé, ni explicar.

       Y hasta creo que es probable,
        que las miradas se queden
        perenne en la eternidad.
        Como el fuego del edén
        que custodian cada día
        los pasos que aquí se den.

        Y esto fue lo que soñé:
        que ella no estabas muy lejos
        de mis vacilantes pasos,
        sino dándome consejos
        cuando se quedo dormida
        al entorno de mis brazos.

        Y entonces me desperté
        con dislocada amargura:
        con sangre y sudor en la frente
        al ver que fue una locura
        hablar de tú con la muerte.
        Pero con mucha dulzura…