jueves, 22 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
PIROPOS DE CORAZON.
Semejante al azabache
es
el negro de tu pelo.
Es
tú preciosa mirada
dulce como el caramelo.
Tus ojos son dos cascadas
donde se destella fuego.
El
brillo de tu mirada
es
suave como ábrego.
Las mujeres de mi pueblo
son
las más preciosas rosas,
porque Dios, mando del cielo
entre otras muchas cosas,
un
jardín de terciopelo;
donde crecen las mimosas
y
la luz de los luceros.
Son brillantes de ese pueblo.
De
mi pueblo de La Unión.
Yacimiento de metales
que
ponen del corazón
las
fragancias deslumbrantes
del
amor y la pasión.
los más ricos minerales
que
dieran ningún filón.
Son
las mujeres cabales
de
fragante corazón,
Duras como pedernales
son
las hembras de La Unión.
Sus ojos son manantiales
de
fulgurante candor:
y emanan
de sus destellos
la
fragancia de una flor,
de
los jardines más bellos
que
inventara El Creador.
Llevaré a tres de ellas
hasta apagarse mi mente;
más
allá de las estrellas
las
tendré siempre presente.
Mi madre fue la primera;
medió sentido y razón
para hacer una escalera
que
mi yerto corazón
en
fuego se convirtiera.
Otra sería mí Dolores.
Mi
entrañable compañera;
fue
el amor de mis amores.
Si
orgullo fue la primera
la
segunda fue las flores
que
formara mí bandera,
con
los más bellos colores
que
en el Universo hubiera.
La tercera es el sudario
que
ilumina nuestra esfera;
lo
mismo que en el Calvario
como luz de primavera.
Es la Virgen del Rosario
como mi madre tercera
aunque siempre ella ha sido
en
mi pecho la primera.
*
jueves, 15 de marzo de 2012
NADIE ME CONOCIA
No
existe mayor dolor,
ni
más cruel desengaño
que en tu propia población,
te
miren como a un extraño.
Yo
no desprecio la muerte,
ni
el infierno, ni la cruz.
Yo solo temo a la gente
que manchan algún senectud.
Porque no es mi mala suerte
la
que me dá esa agonía.
Es
tan sólo y simplemente
la
pasión por la poesía
que va rasgándome el sueño
en
la noche y sin demora.
E
inclusive cuando sueño
con sus fauces me devora.
Parece una maldición
que en el vientre de mi madre
se
clavó en mi corazón
como espinas del baladre.
Me
siento como un extraño
en
mi propia población;
donde tanto desengaño
va
mermando una ilusión.
Y esa espada va rasgando
mi
alma y mi corazón.
-
Nadie me conocía
en
el lugar que nací.
Fue tan triste la agonía
que al hombre no comprendí.
Nadie me conocía
y
yo me sentí morir
cuando la luz me impedía
a
los míos distinguir.
Al hombre no comprendía
en el ocaso de la tarde:
y
entonces pense en mi madre
si
también me aborrecía
No
me debió de parir,
ni
darme nombre siquiera,
ya
que no sé distinguir
la
verdad de una quimera.
La luna no me alumbraba,
el
sol me negó el calor
y
mi estrella me negaba
su
obligado resplandor.
Busqué en la brisa del viento
en
las algas y el coral
a
Dios, en mi pensamiento
y
creo que Él, se negó a escuchar,
y
sentí que repetía,
que era escoria del desierto.
Tampoco me conocía
y
me sentí, mil veces muerto.
Pense, ¿Estaré durmiendo?
y
me quise despertar,
y
lo que fui descubriendo
semejaba a un muladar
Realidad despavorida:
tanto,
que llegué a llorar
porque la cruz de mi vida
era igual que un retamar.
Las miradas de la gente
parecían ascuas de fuego
que me abrasaban la mente
y
a mi corazón de lego.
Sentí asco de mí ser
y
la luz que viese un día
el
primer amanecer,
del que yo me arrepentía.
Que el hombre me despreciaba,
en
sus ojos pude ver.
La
mayoría me negaba
el
derecho a ser un ser.
Esa luz que le dio vida
al
fondo de mi interior,
llegó a ser incomprendida
y
se secó de dolor.
Y nadie me conocía
cuando siempre estuve yo,
esclavo de la poesía
que derramé con amor.
Maldecir, no voy hacerlo
porque no es de educación.
Pero mirarles con genio,
eso sí, que lo hago yo
a
los que niegan mis sueños
de
mi propia población.
miércoles, 14 de marzo de 2012
ME CONFUNDEN LOS DESTELLOS
Me confunden los destellos
de
las palabras hirientes.
Me
avergüenzan todos aquellos
que
presumen de prudentes,
Me confunden las personas
que presumen del saber.
Cuando creo que son sombras
de clocas o de un sipres.
Y siento vergüenza ajena
cuando veo a los truhanes
que
le divierte la pena
de
indigentes pusilánimes.
Dicen que somos iguales.
Tal
vez iguales en pintura,
o
más bien en los yázcales
de
las yertas sepulturas.
*
viernes, 9 de marzo de 2012
PARA EL DIA DE LA MADRE
Tres madres hay en mi vida
que despiertan mi clamor.
Una la virgen del Carmen
que relumbra más que el sol.
Otra mi querida Madre
que tanto por mí luchó.
La tercera es mí Dolores
que me colmó con su amor.
No sé‚ quién es la primera,
la tercera, ni la dos.
Lo que sí, sé que sin ellas
no habría sentido en mi vida,
ni tampoco una razón
para que en la tierra siga
revolcado en el dolor.
Dulce clamor de ilusión.
Dios mío, me das Tu Amor
pero deseo tu perdón
Es el día de la Madre
y no hago nada por ellas.
Tan sólo les llevo flores.
Es que son las tres tan bellas
que poniéndole oraciones
en el cielo y las estrellas:
aún faltarían corazones
para adorarlas a ellas.
Todas las madres del mundo
son hijas del mismo Dios.
Todas ellas con las mías
y están en mi corazón.
Por lo cual en todos días
las recuerdo con amor.
Benditas seáis mujeres
que parierais con dolor.
Bendita seáis pastoras
que regaláis con amor,
largos días con sus horas,
dando vida y resplandor
a los rayos de la aurora
que lleváis en el corazón.
Una madre es un tesoro
que lo dá todo por nada.
Cuando recuerdo las mías
se me sonroja la cara
porque me quisieron tanto.
Y siempre a cambio de nada.
Ya sé que todas están
con la virgen en el cielo
disfrutando de la paz
en las estrellas y lucero.
Gozando en el más allá.
"No abandones a tu
madre"
que es un acto criminal.
Sacrificó juventud,
capricho y comodidad.
Para que tuvieras tú
la mejor vida y fanal,
reinante de amor y luz
sin pedir nada jamás.
¿Por qué‚ le has abandonado?
¿Es qué está muy vieja
ya?
Ha quemado su persona
por darte felicidad
y cuando ya está mayo
y apenas si puede andar,
le rompes el corazón
partiéndolo en dos mitad:
como se parte a una flor
que solo dio su bondad.
con su vida silenciosa
sin una queja jamás.
¡No abandones a tu madre
que es un acto criminal!
Y con la Virgen del Carmen
a tus penumbras vencerás.
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿POR QUÉ MIRAMOS TAN ALTO.
¿Por qué he de mirar tan alto
buscando al Creador?
Cuando Dios me esta a hablando
y no sé escuchar su voz.
El hombre exprime la mente
creyendo que inventa algo,
y no entienden sin embargo
que Dios vive con la gente.
Vive su Soplo Divino
como una llama de fuego.
Porque Dios es el camino
que guía al hombre ciego.
Él nos manda sus dulzuras
sin medida al corazón.
En cambio aquí las criaturas
respondemos con un ¡No!
Y luego en las amarguras,
gritamos, llamando a Dios:
eso , cuando no sé culpa
de toda tribulación.
Yo creo que bien lo digo.
¿Sabes que me gustaría, Señor?
Ser de ti un buen amigo
y manos de un sembrador
que sembrará como trigo,
muchas montañas amor.
Y que además fuese testigo
sin vergüenza, ni pudor,
diciendo que voy contigo
y gritarlo en altavoz.
Y qué abrazara al
enemigo
que intenta acallar mi voz.
Quisiera ser, Padre mío,
algo que no piense en mí;
a lo sumo como un crío
que lo bello que hay en ti,
lo extienda en el camino
que me ha tocado seguir,
sin pensar si he merecido
tus dones para esgrimir,
lo que Tú, pones en mis
manos
como sarmientos de vid;
y llevarlo a mis hermanos,
olvidando lo que fui...
*
lunes, 5 de marzo de 2012
YA LLEVO SIGLOS BUSCANDO
Ya llevo siglos buscando,
un lienzo, un pincel, una paloma,
para dibujar tus besos
y sólo encuentro las sombras
muy lejos del pensamiento:
dormidas en la
distancia del pasado,
de un ayer interminable que
se ahoga
en lo brazos de mi alma
entumecida.
Pero a pesar de todo, el
cielo sabe
que soy sombra acariciada
por el viento
con suaves noches,
enternecida de caricias
que
tus recuerdos derraman en mis
adentros.
adentros.
Y si eso no es suficiente
para estar contento,
que vengan las ninfas del silencio
y dibujen con sus alas las
palabras
que vuelan como aves de mi pluma,
y que se posen luego en los suspiros
de la fuente
carismática de los labios,
los que bebieron en el
caudal de tu fuente
los besos que hoy se encuentran en el cielo.
Cual si fuesen torbellinos
derramados
de las cascadas del tiempo
más lejano.
Porque nunca he sabido
despertar
del sueño, que se rompió con
el silencio
de las murallas de un pecho
agonizante
en las espadañas de los
dioses:
donde copulan los suspiros del olvido
de lo que fue una realidad
interminable.
Aquella que llega más allá
del camino indefinido de lo
Eterno.
Porque el fuego que enardece la
esperanza
se adentra como polvo en mi interior,
y se mezclan con los garfios de un ¡te quiero!
que jamás se borró de esta
memoria.
Por la cual, eres la
esfinge permanente
que alienta cada paso de mi vida
que alienta cada paso de mi vida
Y arrodillada en las dunas de un mañana
más brillante que la luz de
las estrellas.
Allí dibujaré tu nombre con
cinceles,
donde nadie pueda, ni mirarlas,
ni manchar tu nombre, diosa
amada.
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