viernes, 21 de mayo de 2010

TAL VEZ FUE EN LA PRIMAVERA...

Aún no puedo precisar
si había nacido ya la primavera
o caminaba libre al despertar.
Lo que si recuerdo y vivo está,
es que fue la vez primera
que vi tu pelo volar.
Aquella hermosa cabellera
de rubio y fino azafrán.

El aire sé que dibujaba en tu veste
olas que siempre dije yo, del mar.
No vi el color de tus ojos
por la distancia quizá
o porque escondías la mirada
trémula al verme pasar,
sobre aquella yegua blanca
al regresar de labrar.

Tan sólo por un instante
cruzamos nuestras miradas
y no supe reaccionar.
Te dije, –hola, sin mas
y tu como una amapola
me contestaste igual.
Tú, tenias trece años
yo tan sólo uno más.

Fue la primera vez
que sentí frío en el alma.
Tiritó como una pluma
como aliento al respirar.

Fue una extraña sensación
la explosión de tu mirada.
Como un volcán en erupción
despertó en mi corazón
lo que nunca imaginara.

No hablamos apenas nada,
con un hola, nos bastó
para firmar el compromiso
que el cielo nos regaló.
Ni con los años, ni el viento,
ni con los rayos del sol,
se han podido borrar
aquella llama de amor.

Sigue viva en la distancia
como el fuego en un crisol;
donde quedaron fundidas
dos vidas en un corazón
y no abra quien las divida
mientras vivas tú o yo,
o haya una primavera
donde creciera alguna flor.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¿SE HAN HECHO ESTA PREGUNTA?

¿Se han preguntado alguna vez
de que color el viento
o la estela del amor?
Yo les puedo responder.
El viento tiene un color
semejante al pensamiento
y el amor es una flor
que su aroma llega a dentro
del alma y el corazón,
como la luz de una estrella
que está más allá del sol
que el fanal que ella destella
se baña en el ancho mar
cual si fuesen lentejuelas
que galopan en las olas
sin montura, y sin espuelas.

El viento tiene el color
que la pluma del poeta
derrama del corazón,
el amor es una puerta
del cielo hecha calor
de un desconocido fuego
que se deja acariciar
por los pinceles del alma
cuando dibuja hasta el fondo
a dos seres que se aman.

Ellos pueden contestar
de que color son las aguas
del más dulce manantial,
de cenicientas aladas,
de montañas de cristal,
de la explosión del silencio
que el dolor suele ocultar
para no herir al que aman.

Ellos pueden responder
cuando el fuego no se apaga
del interior de sus besos
de que color el la miel
que se fabrica en el pecho
del hombre y la mujer,
cuando la sombra del viento,
ya no es viento, es el placer
de mantener la bandera
hasta el final del ciprés,
donde las sombras más negras
no podrán nunca romper
el calor de las estrellas
que se fundió alguna vez
con el fuego del amor
en un tierno amanecer.

lunes, 17 de mayo de 2010

¿TU SABES LO QUE ES SOÑAR?

Simplemente es un fuego
que se apaga al despertar.

¡Cómo parecen los sueños
a veces una realidad!
Son las sombras, personajes
que van de acá para allá.

Se extienden hasta el otrora
como un espejo difuso
en un marco sin cristal,
donde galopa la noche
a la grupa de un fanal.

Se extiende en el silencio
de espacio sin densidad,
donde huracanes sin viento
besan hasta el iris sideral.

Aún sabiendo que es un sueño.
de él, no te puedes despertar
porque los labios de la noche
y tus difusas manos,
piensas que puedes tocar
la sombra del pensamiento.

Allí es cuando intentas estrechar
entre tus brazos el tiempo.
La luz, de la realidad
se desvanece en murallas
como nubes trasparentes
que flotan en la densa oscuridad:
y entonces, los labios inexistente
no están en ningún lugar.

El llanto se extiende amargamente
sin saber como llorar.
Porque los ídolos que habían ante ti
sólo están sin mente, en la distancia
sin voz, ni fuerza para gritar.

Sueños que se mueven como cobras
y sabes que el pasado no es presente,
porque la voz de la sombras
dice que es inexistente.
Es semejante al graznar de una alondra
de aquellos seres que un día
se fueron al más allá,
y dejaron sus acaricias en algún sueño

que sólo viven, en tu pensamiento
con la misma nitidez
que cuando tenían el cuerpo.
Hoy son tan sólo juguetes
con las que quieres jugar
con las garras de los sueños,
dormidos en la realidad.

Entonces, ay, entonces
es cuando se cubre la noche
de la yerta oscuridad,
iluminando recuerdos
que olvidaste de qué están:
porque quedaron perdidos
en el fondo de un desván.

Allí donde duermen las palomas
que ya no pueden zurar,
porque han perdido las alas
y jamás podrán volar.

donde tu alma impaciente
busca sin poder hallar
lo difuso de la mente,
donde no puedes llegar.

Porque las espadañas de la luz
te borran la claridad,
de ese dulce amargo, sueño
que pronto se perderá,
para dar paso a lo cierto
del cotidiano penar.

Ese sueño que tuvieras,
durante horas, te golpea el alma
haciendo un castillo de mentiras
que un día fueron verdad.

lunes, 26 de abril de 2010

¿NO ME QUEDA NADA....?

No queda nada de tu estepa,
ni siquiera el retrato de tus labios,
ni una lágrima perdida en la arena.
Sólo la nada de una noche enferma,
atada al sotavento de mi barca;
allá en las frondosas espadañas
de una noche inmigrada,
donde arde el fuego del recuerdo
en las claraboyas de un alma.
Como un suspiro sumergido
en el deshielo de campanas,
ennegrecidas de silencio.

Oh, nada, absolutamente nada,
sólo los aguijones de la sombra
esparcida con el eco de tu nombre.
Como una rosa marchita
en el surco de un camino
polvoriento de cenizas,
ocultas tras las murallas
de la muerte sin más nada.

Donde pastan las hormigas rojas
del recuerdo inconfundible
de una sombra ya sin nombre
y fondeada en los mares de la nada.
Cual navío fantasma a la deriva
que galopa al encuentro de tus ojos;
aquellos que miraban las estrellas
con sus lágrimas doradas,
de púrpura y terciopelo.

Hoy centellean en las aguas de mis mares
como dardos relucientes de tu cara.
Y el zenit que converge en el coral,
después de tu mirada ¿Qué queda, ¡amor!?
La sombra de una nada
anclada en mi corazón.

viernes, 9 de abril de 2010

EL LLANTO DE UN PEDERNAL

Yo he visto una piedra dura
rodando por una loma.
Qué misterio y hermosura
sí ella hablara algún idioma.

Un trozo de pedernal.
Testigo de tantos hechos,
¿Cuál seria su lugar natal?
¿Dónde fue su primer techo?
Yo me suelo preguntar.

Descansa en aquélla loma
disfrutando del perfume,
de las flores y de su aroma.
¿Cuál seria su volumen?

Sin duda hay un lugar
donde alguien la ha partido.
Sin dejarle descansar
a su alma ha dividido.

Testigo desde los tiempos
de orígenes muy lejanos.
¿Cómo sería su origen
y lo primeros humanos?

El humilde pedernal
que rueda por una loma
dónde le quieran dejar
sin hablar ningún idioma,
va contestando a mi broma.

–Yo quisiera desplazar
lo que hay en mí memoria.
¿Les gustaría escuchar
una inverosímil historia?
He rodado por los mares,
oasis que son desiertos.
He visto muchos animales,
algunos, muy corpulentos.

Recuerdo tantas figuras
de formas incalculables.
He visto muchas criaturas
cataratas y manantiales
que hoy ya son sepulturas
de arrayanes y pedernales.

No envidiarme por mí suerte
porque fui a muchos lugares.
Vi destrucción y vi muerte
de hiroshimas y similares.

Me han rodado muchas gentes
de varias generaciones
y naciones inteligentes
De malvados incontinentes
que se tenían por valientes.

Su maldad les ha llevado
según datos en mí memoria.
Todos ellos han logrado
destruir su propia historia,
que ni rastros han dejado.

Recuerdo secos los mares
desiertos que eran lagunas
y de otras formas lugares
que no habían persona algunas.

Recordar por vuestra suerte
el llanto del pedernal.
No creáis que soy valiente
que pudierais terminar
lo mismo que aquellas gentes.

El Mundo y los amores
son lo mismo que un jardín.
Se deben cuidar las flores
y aprender de su vivir
a conservar sus olores.

Puedes buscar en tu memoria
el llanto del pedernal
e ir repasando en la historia
que me dejo sin contar.

Mantener vuestras victorias
mirando al triste pedernal.
Y ayudando a los demás,
sacareis de ésta historia
ejemplos ¡qué no está mal!.

Al llanto del pedernal
¿Cuántas promesas le hicieron?
De no hacerle más llorar
y en la tentación cayeron
dejando en buen lugar
los pobladores primeros.

¡Rodar sí, en una loma,
pero llorar más no quiero¡
Ir conservando el aroma
del legado que dá el cielo.
¡No mentármelo ni en broma
tener que partir de cero!

En mí llanto de pedernal
tengo amargura y me muero
al ver al hombre actual.
Cavan en su propio suelo
sepulcros a los demás,
sin saber que entierran,luego
los cuerpos de sus mamás.

Sobre la faz de la tierra
en las cenizas y los cielos,
el llanto del pedernal
va rodando sin consuelos
y sin poder nada hablar,
sólo mira a los luceros
pidiendo no llorar más
aunque ruede por los suelos.

martes, 6 de abril de 2010

EN EL DIMINUTO ESPACIO.

En el diminuto espacio de un suspiro
se haya el castillo de una sombra
y custodiando las espadañas
un centinela hambriento,
desconocido en el orbe de la tierra.

No encuentro a nadie que ilumine
el sendero solitario del destierro,
ni una paloma, ni el viento,
sólo las estrellas enmudecidas
dan respuestas a los alaridos del suspiro,
con la brisa tibia del otrora,
donde descansan las manos del silencio.
Y en el silencio se guarece en soledad.
El solitario suspiro ya no puede despertar
porque su aliento se ha ido
para nunca regresar
entre suspiros perdidos.

lunes, 8 de marzo de 2010

PUEDEN DECIR DE MI NECEDADES

Pueden decir de mi necedades.
Que es turbia mi alma,
El corazón y mi pluma.
Pueden ponerme de rodillas
Ante los tribunales
o reales academias.

Pueden decir que fui un don nadie,
maltrecho o ahogado en la pena.
Peor una cosa no podrán quitarme,
El amor sangrante de las vena,
ni decir que no fuera ecuánime
al formar los eslabones de esta cadena

Pueden sentir tedio del fondo de mis temas
por el oropeles turbio de su color.
Pero que nadie diga que mis poemas
no son hijos de la luz y del amor,
porque estaría levantando un blasfemia.
Sería como decir que no existe la luz del sol.

Dedjame que pinte con mis sueños la hermosura
del aliento de la luz y el respirar.
Dedjasme llegar con mi locura
a lo más profundo que esconde el ancho mar.
Para sacar a la luz la noche oscura
Del letargo en que crece el coral.

Decir si queréis que fui de viento
Una sombra sin apenas nitidez.
Decir si queréis que me ahogaba sin aliento
con mi pluma apenas sin caudal.
Pero no toquéis, por favor mi pensamiento,
dedjarle que descanse en su yerta oscuridad.

No negarle la fragancia del amor
Al que puso el cariño y la dulzura,
Porque se levantaría de mi alma el fragor
y desde el más allá gritaría en la sepultura.
No quiero saber si fui un falsa flor
que marchitó la soledad en su locura.

Yo siempre traté que mi dolor
No fuese contagiado a la criaturas.